Más de 700 personas se evacuaron por la lluvia

Hubo muchos que no quisieron dejar sus hogares por miedo a que les roben sus pertenencias.

Más de 150 familias evacuadas y autoevacuadas dejaba ayer como triste saldo en Cipolletti la supertormenta que viene castigando desde el fin de semana a la región y que continuará hoy, aunque, se espera, con menor intensidad. El panorama en la ciudad era tan grave que ya muchos lo comparaban con la megatormenta de abril de 2014 por la desolación en los barrios populares y de la periferia y por los enormes problemas sociales generados.

Por sus efectos en la población más humilde y por la cantidad de hogares que tuvieron que ser abandonados, la localidad se convirtió, además, en la que peor situación presentaba en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Hasta anoche más de 700 personas habían sido evacuadas o se habían autoevacuado, pero el número podría ser mucho mayor, ya que muchas familias no querían dejar sus viviendas anegadas por temor a que el agua, en su ausencia, destruya más de lo ya había destruido, o por miedo a que los delincuentes aprovechen la oportunidad para saquearles sus pertenencias.

Por las dudas, en gran parte de los casos, algún integrante del grupo familiar elegía quedarse en las casas inundadas y convertirse en guardián para defender a muerte lo suyo de cualquier intruso.

La crisis generada por la tormenta se parece a la de abril de 2014. Entre los evacuados y los autoevacuados sumaban una enorme cantidad de damnificados.

El Municipio montó un amplio operativo para enfrentar las consecuencias del fenómeno pero, según muchos vecinos, su labor fue superada totalmente por las contingencias y se conocieron quejas por doquier. En particular, se cuestionaron las magras cantidades de nylon, frazadas y alimentos que se repartieron en muchos de los asentamientos, en donde eran pocas las viviendas que no tenían varios centímetros de agua en su interior. También la imprevisión para concretar una mejor limpieza de algunos canales de desagüe, como en Los Sauces, donde el cauce reventó ayer por la tarde anegando decenas de casas del lugar.

Tal era el desastre, que se tuvo que disponer de más instalaciones para contener a los evacuados. Así, a la iglesia evangélica del Anai Mapu, sitio oficial, se sumaron después la escuela de Ferri y algunos centros barriales.

“Estamos trabajando intensamente, sin descanso, para llegar a atender a las familias que lo necesitan. Llevamos nylon, frazadas, leña y módulos alimentarios a los barrios y asentamientos”.Andrés Manosalva. Director de Asuntos Vecinales

“Ha faltado mucha ayuda municipal en los asentamientos. Nosotros en el Barrio Obrero estamos muy organizados y nos habíamos preparado. Pero en otros lugares la falta de asistencia se sintió”.Lilia CalderónReferente de las tomas

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