Los cipoleños fueron los protagonistas de un día democrático y llenaron la ciudad de color
No se pierde una sola elección
Danilo Torres podría haberse quedado en su casa, guarecido del frío, a esperar los resultados de las elecciones. Ya no tiene la obligación cívica de votar, sin embargo, a los 75 años, quiere seguir participando para elegir a quienes, en definitiva, gobernarán los destinos de todos los cipoleños.
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“Es un deber que tenemos todos los ciudadanos”, sostuvo don Torres cuando hacía instantes había pasado por las urnas del CEM 15 y se disponía a guardar su documento de identidad, en el mismo lugar donde minutos más tarde lo hacía el actual intendente de esta ciudad, Aníbal Tortoriello.
Es vecino del barrio Don Bosco y admitió que no se quiere perder una sola elección. Hace tiempo está jubilado, luego de dedicarse a la actividad petrolera. Pero en Cipolletti es más conocido por su labor como bombero voluntario (ahora retirado). Prestó nada menos que 27 años de servicio. Hoy integra la comisión.
No podía subir y le bajaron la urna para que votara
Isabel Dieu, de 61 años, es una cipoleña de las 1200 que utiliza un bastón para caminar, ya que el implante que tiene en una pierna le impide movilizarse con normalidad. Por eso, ayer, cuando concurrió al CET 9 a votar, las autoridades de mesa tuvieron que bajar con las urnas y todo el papelerío para que la mujer pudiera ejercer su derecho. Es que, en estas condiciones, no podía subir las escaleras para hacer fila en el primer piso de la institución. “Así da gusto, me atendieron muy bien”, expresó Isabel en diálogo con LM Cipolletti. Llegó y se fue de la mano de su nuera y su hijo, quienes la acompañaron para que pudiera cumplir con su deber cívico.
Siempre hay una primera vez
La de ayer fue la primera vez que Ailín Muñoz, de 18 años, votó en una elección. Por eso, cuando colocó el sobre en la urna de la mesa que le tocaba, todos la aplaudieron.
Es un ritual que se sigue cada vez que un joven debuta como elector. Sin embargo, esta cipoleña no esperaba que la reconocieran públicamente de esa manera, por lo que se ruborizó. No bien dejó su voto en la urna, quiso escapar de los flashes de las fotos y las preguntas que le hizo el periodismo. Tímidamente, confesó que no tenía muchas expectativas, pero contó que se había informado acerca de los candidatos y sus propuestas para votar a conciencia.
“Averigüé, busqué información y también le pregunté a mi mamá, porque no quería votar a cualquiera”, expresó la joven. Fue a votar a la Escuela 293 acompañada por su madre.
Lo dejaron afuera
Mientras el frío de la mañana invitaba a quedarse adentro de la casa, una joven votante cipoleña buscó la compañía de su perro y se dirigió con él hasta el CET 9. No pudo entrar con su mascota al establecimiento, de modo que lo tuvo que dejar atado a las máquinas que son reliquia para la institución y se exhiben en el patio de ingreso. Era muy temprano, incluso para su perro, quien no paró de bostezar hasta que su dueña terminó con su deber cívico y volvieron juntos a su casa.
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