Las Grutas, paraíso de la pesca

El balneario no sólo se destaca por la amplitud de sus playas .

La costa atlántica rionegrina no es sólo playa y sol. Entre sus potencialidades ofrece la pesca deportiva, una actividad que tiene adeptos en la zona, pero que está logrando cautivar cada vez más aficionados de otras regiones.

Tirar una línea en el mar significa la posibilidad de capturar alguna de las tantas especies que habitan la costa de Las Grutas y San Antonio. Con algunas ventajas: no se exige permiso, se puede utilizar carnada y no existe la temporada.

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Pejerreyes, lenguados, gallos, sargos, chuchos, róbalos y cabrillas pueden prenderse al anzuelo. Para estos ejemplares no se necesita un equipo de gran envergadura. Basta uno de pesca variada, algo más grande que los que se utiliza en ríos y lagos y que en el mercado local se consigue desde $1250.

Los aficionados resaltan que además del mejor lance y la emoción del pique, la paz del escenario es la fuerza que cautiva.

Pueden ir solos o en grupos, con el asado y las demás satisfacciones que brinda la amistad.

Después están las competencias, que organizan dos instituciones de San Antonio Oeste, el Club de Pescadores de Punta Verde y el Náutico.

Hace algunos años nació la idea de construir un muelle de pescadores en Las Grutas. Fue declarado de interés municipal, pero no pasó de allí. Recientemente también surgió una propuesta en Puerto San Antonio Este, la generosidad de sus playas están entre las favoritas. La iniciativa la impulsó Marcelo Illodo, vecino de la localidad portuaria.

“Miles son las personas aficionadas a este popular deporte que vienen a la zona a disfrutar de la pesca, acompañados de amigos y familiares”, destacaron los legisladores Daniela Agostino y Jorge Ocampos, quienes impulsarán la iniciativa en el Parlamento.

Los tiburones, el gran desafío

Los expertos pescadores afirman que no hay nada como el tiburón. Hay tres tipos: el bacota es el más grande -de hasta 100 kilos- y más combativo. El gatopardo, el más frecuente, y el cazón. No se acercan a la costa y hay que arrojar las líneas con los anzuelos encarnados a 200 metros de la orilla. Para ellos se requiere una caña más fuerte, lo mismo que el reel, que porta hasta 600 metros de la tanza más resistente. Si bien no está prohibida su captura, entre los lugareños hay un acuerdo tácito de devolverlos al mar después de sacar la foto para inmortalizar el momento.

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