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La urgencia del problema nos llama a participar a todos

La única opción para rescatar a nuestra ciudad de la inseguridad y la violencia es cambiar la actitud de tolerancia y encarar con decisión el flagelo que nos acecha.

Por Oscar Daniel Nivella  (*)

Soy un ciudadano cipoleño que, como usted, está muy preocupado por la inseguridad.
Es tan grave la situación de violencia que estamos viviendo, que se ha convertido en el desafío más importante que debemos enfrentar como sociedad.
Estamos presenciando un cambio sustancial en la actividad delictiva. Pasamos de observar un bajo perfil, a un perfil violento y desafiante. En lugar de esconderse de la autoridad, los criminales buscan dominarla por distintos medios.
Este cambio en la actividad delictiva sorprende a las debilitadas estructuras institucionales del Estado, responsables de la seguridad y de la administración de justicia; que no han enfrentado a la fecha  algo semejante.
Uno de los factores asociados al cambio en la forma de operar de estos grupos violentos, y  que contribuyó a que la delincuencia creciera, es sin duda la impunidad.
Sabemos que nuestro sistema judicial no cumple con el principio constitucional de justicia pronta y expedita, ni permite castigar eficazmente a los delincuentes, más bien propicia injusticia e impunidad. Necesitamos un cambio profundo en el sistema de administración de justicia.
Los que viven al margen de la ley se están apoderando poco a poco, y sin restricción alguna, de la ciudad: sin límites a sus abusos sobre la población.
¿Qué opciones tenemos ante esta grave problemática que nos jaquea día a día?
Para mí, las opciones son muy claras: ignorar este problema  para tratar de evitar los costos de su solución, lo cual implica abandonar a la sociedad y dejarla en manos de los criminales; o hacerle frente con toda la fuerza del Estado y la comunidad  y resolverlo.
Los cipoleños somos testigos del aumento de hechos cada vez más violentos. Sabemos que  los criminales no dejarán voluntariamente sus actividades. Hemos constatado una y otra vez, que no tienen el menor reparo en dañar a gente inocente  y en asesinar a quien no cumple con sus designios.
Considero que la única opción para rescatar a nuestra ciudad es cambiar la actitud de tolerancia, y encarar con decisión el flagelo que nos acecha. Como ciudadanos debemos tomar la decisión de enfrentar el problema y frenar el proceso de degradación de la vida social e institucional. Somos nosotros los  que podemos poner un alto a esta ola de inseguridad. 
Todos los ciudadanos debemos involucrarnos en esta problemática. Hemos perdido un tiempo muy valioso que permitió la expansión y el fortalecimiento de los delincuentes.
Recuperar la seguridad no será tarea fácil ni rápida, es una lucha que costará tiempo y recursos económicos.
Pero si bien los criminales son muchos y no tienen reparo alguno en su accionar delictivo, los ciudadanos que queremos vivir  en paz somos muchos más.
Es imprescindible unirnos como sociedad para recuperar la seguridad de las familias cipoleñas  y garantizar una convivencia ordenada y tranquila. 
El problema de la inseguridad nos afecta a todos, no distingue clases sociales, ideologías políticas o religiosas, sexo, edad, posición económica y condición social. 
Digamos basta a la violencia, basta a la intolerancia, basta a la droga y basta a la impunidad.
Recuperemos los valores perdidos. Que el trabajo, el respeto y la dignidad sean el motor que impulse el proyecto de vida de nuestros jóvenes. Que no sea lo mismo robar y matar que trabajar y estudiar.
Recuperemos el valor de nuestras instituciones democráticas. Que no sea lo mismo un funcionario honesto que uno corrupto. Que no sea lo mismo para los servidores públicos hacer bien el trabajo que hacerlo mal.  Queremos que cada funcionario cumpla su rol, con ética  y responsabilidad.
Recuperemos la confianza en nuestro  sistema democrático, en donde el poder reside en el pueblo. Que para nosotros, los ciudadanos, no sea lo mismo el compromiso que la indiferencia.
Me siento hastiado de tantos errores, de tantos desaciertos de años en el manejo de la cosa pública, que hoy nos expone a todos a un riesgo de vida permanente.  
Ejerzamos nuestros derechos ciudadanos. En nuestra democracia el poder del ciudadano no acaba con el voto. No debemos temer a la participación, le debemos temer a la indiferencia y al silencio. La democracia necesita apoyo y el mejor apoyo para la democracia viene de nosotros mismos.
Estoy en contra de la violencia, quiero vivir en paz y tengo en  claro  que para alcanzar un fin pacífico, debemos emplear métodos pacíficos. Por ello no quiero confrontar, quiero construir. Necesitamos edificar una paz sustentable, para nosotros y para las generaciones futuras.
Vale la pena seguir adelante para construir una ciudad  libre y segura, y para no tener que lamentar más la pérdida de vidas inocentes.
Es hora de que los cipoleños sumemos todas nuestras capacidades para recuperar la seguridad.  Tanto  los ciudadanos como las autoridades  debemos comprometernos a hacer nuestra parte para combatir al enemigo en común. La urgencia del problema nos llama  a participar a todos,  es una tarea impostergable.
Para que mañana,  la víctima no seas vos, no sea yo, o nuestras familias, participá, sé parte de la solución.
 
(*) Abogado. Vecino autoconvocado.

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