La prohibición encendió la polémica por la pirotecnia
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Javier Copes, encargado de un cotillón en la esquina de 9 de Julio y Sarmiento, consideró que en la ciudad "faltan muchos más controles y ver el tema de los comercios clandestinos. En caso de prohibirla, se necesitaría una muy buena fundamentación, como en el caso de Bariloche, que es para proteger de posibles incendios en los bosques nativos. Acá no tenemos ese tipo de problemas", indicó, anticipando el rechazo de casi todos los comerciantes del ramo, que tramitan una licencia especial para poder vender entre el 20 de diciembre y el 6 de enero bajo estrictas normas de seguridad.
Este año, serán alrededor de 70 los comercios habilitados. Contarán con un letrero que los identifique para que los clientes puedan comprar con mayor confianza.
"Todos los años tenemos que presentar ante el Municipio las memorias técnicas, planes de contingencia, medidas de seguridad, pasar las inspecciones del personal de Bomberos y de la dirección de Comercio, realizar el curso de manipulación de explosivos en aquellos empleados que no la tienen y a partir de ahí se procede a entregar la habilitación provisoria por 20 días para la venta", relató Copes, quien entiende que las normas de seguridad están garantizadas.
En la misma línea, Ana Flasar, encargada de una librería céntrica que todos los años tiene un anexo de pirotecnia, dijo que durante el curso no sólo se capacita a los empleados en la manipulación, sino que también para que se les pueda enseñar a los clientes el correcto uso de cada artículo.
La pirotecnia es un negocio muy rentable y quienes cumplen con la ordenanza ya anticiparon su rechazo al proyecto para impedir la actividad.
Ilegales
Los mercantiles quieren que la comuna apunte los controles a los locales y viviendas que venden en forma clandestina mercadería que no cumple con las normas estipuladas. El director de Comercio, Juan Carlos Colombo, confirmó que hay denuncias y prometió sanciones: en el caso de los locales serán clausurados, mientras que las casas de familia, denunciadas a la Justicia.
Las claves de la ordenanza actual
Para recibir el permiso del Municipio, los comerciantes deben presentar planos, contar con un depósito y capacitar al personal. Toda su mercadería debe tener sello de seguridad de Fabricaciones Militares.
El tiempo de venta es acotado a las fiestas de fin de año. Comienza hoy y debe terminar el 6 de enero. Incluso está prohibida la utilización de petardos y cañitas voladoras fuera de ese plazo.
Los elementos de pirotecnia no pueden ser adquiridos por personas menores de edad. Esa es una de las principales causas por las que en los últimos años casi no hubo accidentes ni quemados.
La veda neuquina, sin efecto práctico y en una batalla legal
Los comercios cipoleños de pirotecnia reciben cientos de clientes neuquinos, algo que no ocurre en casi ningún otro rubro. Es que en Neuquén la venta y utilización de cohetes están prohibidas por ordenanza. Aunque hay una disputa legal de fondo, apelada por el Municipio a cargo de Horacio Quiroga, las trabas han provocado que muchos vecinos crucen el puente sin dar más vueltas para proveerse de pólvora.
Las complicaciones judiciales y la actitud de los usuarios, que buscan otro lugar donde comprar para ponerle color y mucho ruido a las fiestas, es el argumento de los comerciantes locales para oponerse a la prohibición. Aseguran que no frenará la utilización de pirotecnia.
"Muchos neuquinos vinieron a comprar a Cipolletti el año pasado", coincidieron en distintas tiendas cipoleñas, y advirtieron que en la vecina ciudad hubo más accidentes que en Cipolletti.
Ana Flasar, dueña de un histórico punto de ventas, dijo que en Neuquén la prohibición provocó que se compraran productos no autorizados y se produjeran lesiones más graves.
En principio, esos argumentos no frenarían la determinación de la nueva gestión municipal para impedir la venta en 2016.
Cambio de hábito: menos ruido y más colores
En los últimos años, los petardos perdieron terreno en la preferencia de los vecinos, que comenzaron a volcarse por llevar muchos artefactos que hagan luces y colores con pocos ruidos. El cambio de hábito, estiman los vendedores, obedece a las quejas por los ruidos y a la seguridad: la explosión se da muy alto y reduce las chances de quemarse al manipular la pirotecnia.
En las últimas temporadas se vendieron mucho las cañitas voladoras, tortas de luces, y para los chicos muchas cosas de uso inofensivo que más que nada pueden causar un susto y no una lesión, como las estrellitas. Igual, la venta está prohibida para menores de 18 años, por lo que los que no tienen permiso deben ir con sus papás.
A pesar de la nueva moda, con las protectoras de animales al frente, cada vez son más los vecinos que se quejan por el permiso para vender y utilizar pirotecnia durante las fiestas de fin de año.
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