La fiscalía quiere perpetua para el asesino de Joaquín

En el juicio solo se discute la pena que recibirá Baldebenito.

Por Katia Giacinti - giacintik@lmneuquen.com.ar

La primera jornada del juicio por el crimen de Joaquín Vinez se vivió con tensión y tristeza en los tribunales cipoleños, ubicados en Urquiza y España. Es que dos de los testigos clave llamados a declarar fueron la madre y el hermano de la víctima, quienes presenciaron el momento en el que el único imputado en la causa, Matías Baldebenito, le asestó una puñalada en el tórax que horas más tarde le provocó la muerte. En la sala también estuvieron presentes otros familiares que, inevitablemente y ante el recuerdo de lo ocurrido aquel 18 de noviembre de 2018, rompieron en llanto.

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La audiencia arrancó cerca de las 8:30 de ayer y fue presidida por los jueces Julio Sueldo, Laura González Vitale y Marcelo Gómez. En representación del Ministerio Público Fiscal estuvo Martín Pezzetta y el abogado querellante fue Juan Manuel Coto; mientras que por la defensa se presentó Sebastián Nolivo y la adjunta Cecilia Ibáñez. Durante el debate oral y público no se discutirá la autoría, ya que ambas partes reconocieron la responsabilidad del acusado, pero sí la calificación legal, de la cual dependerá la pena a recaer sobre el asesino. La fiscalía planteó que fue un homicidio criminis causa y la defensa, un asesinato en ocasión de robo. Las partes centraron sus acciones de ayer en probar sus argumentos al tribunal.

La fiscalía expuso, tal como ya lo había hecho en la audiencia de control de acusación que se llevó a cabo en mayo, que Baldebenito, de 25 años, ingresó a la casa de la familia Vinez, en el barrio Luis Piedrabuena, sin ejercer violencia y con la intención de robar.

Una vez en el interior de la vivienda, Joaquín (de 19 años) y uno de sus hermanos, Marcelo (27), intentaron reducirlo, pero terminaron recibiendo una puñalada en la ingle cada uno. En estas circunstancias, la madre de los chicos se despertó y, luego de ver lo que ocurría, se refugió en la cocina y abrió la puerta de entrada. El acusado se había liberado de los hermanos y tuvo la posibilidad de irse, pero en cambio le asestó otra puñalada a Joaquín, esta vez en el tórax. El joven murió una hora más tarde en el hospital Pedro Moguillansky a raíz de esta última herida.

Por esta razón, para la fiscalía el imputado cometió el asesinato por la frustración que le provocó no haber podido perpetrar el robo y, bajo este supuesto, consideró que la calificación legal del caso es la de homicidio criminis causa, delito que prevé únicamente una pena de prisión perpetua. La querella adhirió y también consideró dos secuencias distintas del hecho: la pelea entre los hermanos y el acusado, y el ataque mortal.

Luego llegó el turno de la defensa, a cargo de Nolivo, quien se limitó a afirmar que Baldebenito había ingresado a la casa de la familia y que su intención era robar, pero que “nunca le dijo a la víctima que la iba a matar”. También remarcó que Joaquín murió a raíz de las heridas que recibió, pero que el imputado no lo hirió con la intención de provocarle la muerte. De esta manera, consideró que el caso debería encuadrarse bajo la figura de homicidio en ocasión de robo, que prevé una pena menor.

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La primera parte de la audiencia finalizó a las 11:30 y se reanudó a las 14:30 con el testimonio de tres sargentos más que participaron de los primeros trabajos en la casa de los Vinez.

Hoy se llevará a cabo la segunda y última jornada del juicio, en la que se darán a conocer los alegatos. A partir de ese momento, los jueces deberán dar a conocer el veredicto y, en un plazo máximo de diez días, la condena.

La defensa quiso poner en duda a un testigo clave

El defensor oficial de Matías Baldebenito, Sebastián Nolivo, intentó buscar inconsistencias en el relato que brindó el hermano de Joaquín, Marcelo Rafael Vinez, ante el tribunal. Sin embargo, las pruebas que quiso presentar no habían sido acreditadas en tiempo y forma, y ni los jueces ni la fiscalía tenían conocimiento de las mismas o su fidelidad.

Nolivo pidió lugar para hacerle una pregunta al testigo sobre una parte específica de su explicación sobre los hechos: la secuencia en la que él forcejeó con Baldebenito en la puerta de entrada a la casa. Según el defensor, el joven de 27 años brindó información diferente cuando se entrevistó con el fiscal Martín Pezzetta el día del crimen.

En esa instancia, aseguró que habían tenido acceso a la grabación, pero como no pudo reproducirla en la sala, fue limitado a leer la transcripción. Allí, Marcelo Rafael contó cómo ocurrió todo, pero no mencionó el forcejeo en la puerta, y fue sobre este punto que hizo hincapié para quitarle credibilidad al resto de la declaración de uno de los testigos clave del juicio.

Sin embargo, la fiscalía aseguró que el planteo era “técnicamente erróneo” y el juez Julio Sueldo remarcó la diferencia entre brindar “un testimonio diferente e inconsistente” y “no haber dicho nada en absoluto” sobre estos detalles, por lo que la prueba fue –básicamente- desestimada.

“Le pedía por favor que no se muriera”

Los dos primeros testigos fueron policías, en ese momento responsables del Gabinete de Criminalística, quienes trabajaron tanto en el hospital como en la casa de la familia Vinez para iniciar la investigación. Sus explicaciones fueron acompañadas por evidencia importante en la causa, como el cuchillo de 25 centímetros que utilizó Baldebenito y las fotografías que se tomaron en el lugar después del ataque.

La tercera persona en atestiguar fue la madre de Joaquín, Matilde Maiolo, quien relató paso a paso lo ocurrido durante la madrugada en la que falleció su hijo. “El señor que tengo en frente (Baldebenito) entró a mi casa y mató a Joaquín”, sentenció, sin titubear.

Luego de dar detalles sobre la secuencia fatal, Matilde contó que vio a su hijo de 19 años dirigirse a su habitación, donde cayó de rodillas al suelo y comenzó a sangrar. “Lo llevé a mi pieza y le puse una toalla en la herida. Su hermano le pedía por favor que no se muriera”, concluyó la mujer, quien rompió en llanto al igual que el resto de los familiares presentes.

Por último, declaró el hermano de Joaquín, Marcelo Rafael, quien relató que esa noche escuchó ruidos en la habitación de su hermano y cuando entró, vio a alguien “que no era de familia” y se sumó a la pelea para intentar sacarlo de la casa. Finalmente, recordó el momento en el que Baldebenito se fue. “Yo quería cerrar la puerta para que no entrara y él hacía fuerza para que yo no saliera. Cuando se dio cuenta de que esa no era mi intención, intentó ingresar nuevamente, pero no pudo”, finalizó.

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