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La feria de Las Perlas une a la comunidad y potencia los paseos de fin de semana

Ubicada a metros del río Limay, la propuesta combina stands de comidas y bebidas con productos artesanales, talleres y números artísticos.  

Son las cuatro y media de la tarde y Velázquez mira con una sonrisa divertida cómo, entre chistes y muecas, el payaso Cilantro le da indicaciones a un grupo de niños y padres para que aprendan saludos con protocolos de pandemia. El sol de otoño acaricia el rostro moreno del hombre que permanece entretenido, parado junto a una enorme bolsa de zapallos anco, casi como dando la bienvenida a los visitantes de la Feria de Productores Balsa Las Perlas.

Cerca suyo, se encuentra Beatriz, detrás de su pequeño stand donde, con orgullo. ofrece conservas caseras, dulces de tomate con nuez, manzana y membrillo, manzana y zanahoria -la nueva estrella de su marca, "Las recetas de la abuela"- junto a unas macetas con suculentas. "Soy cocinera profesional por eso me dedico a esto y traje algunas plantitas porque me gustan mucho y voy reproduciendo. Hace poquito empecé a vender acá, dos meses. Es cuestión de remarla, hay días y días", dice la mujer de pelo corto, ya alcanzada por la sombra de la alameda que esconde las aguas del Limay, a unos 50 metros.

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Precisamente de allí vienen Marcela y Guido, una pareja que elige la feria para coronar sus caminatas de fin de semana, a orillas del río. "La pasamos lindo acá, es tranquilo y estamos rodeados de naturaleza. Nos gusta mucho la cerveza artesanal y lo que ofrecen para comer los vecinos", dice ella, antes de terminar una jugosa empanada de carne.

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Impulsada desde 2017 por un grupo de vecinos que buscaban ofrecer sus productos y fortalecer los lazos comunitarios de la localidad rionegrina, lindante con Neuquén, la Feria cobra vida cada sábado por la tarde - al final de la bajada 6 o calle Las Glicinas del Barrio Puente Santa Mónica-, con una ecléctica gama de propuestas para atraer a familias que salen a dar un paseo de fin de semana o ciclistas, que maridan su parada para reponer energías con una cervecita y pizzetas o con un tentempié vegano y jugo de frutas, aquellos que prefieren ir por una línea más sana. También están los curiosos que llegan, de casualidad o por recomendación de algún conocido, desde otros puntos de la región.

La feria es chiquita pero -como dice el dicho- su corazón es grande y abraza a todos sin distinción. Como una suerte de fogón abriga a quienes se acercan entre juegos, talleres, mini recitales y otros números artísticos, que potencian el ritual del encuentro, más allá de las ventas del paseo.

"En Balsa necesitábamos algo que haga circular la economía y que sea nuestro espacio. La idea de la feria surgió a partir de una charla entre amigos y vecinos. Todos elaboramos algo, queríamos que nuestros productos se empiecen a comercializar y que se den a conocer, así que aprovechamos la experiencia de uno de los chicos, que ya había puesto en marcha un feria anteriormente", cuenta Yanet Poblete, luego de dejar su stand de conservas y jugos de frutas envasados a una cargo de una amiga.

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"Al principio, durante dos meses, la hicimos en un predio privado, también en este barrio. Luego vimos este lugar y, como hacía años que la canchita no se usaba, nos propusimos transformarla. Tenemos las fotos de cuando nos juntamos a limpiar los quince primeros feriantes", recuerda entre risas y con satisfacción, mientras, simpática, alza su mano para saludar a un productor que la divisa a unos metros.

"En abril del 2017 empezamos acá, en forma mensual, después lo comenzamos a sostener todos los fines de semana. Teníamos solo tres puestos de comida, luego nos dimos cuenta que la gastronomía atrae mucho, por eso empezamos a hacer mesas, bancas. Hay gente que viene de Cinco Saltos, Centenario y no queríamos que dé una vueltita y se vaya, sino que se pueda quedar compartiendo algo rico, disfrutando de un espectáculo, además de llevarse algún producto artesanal. Aunque hay mucha rotación, feriantes que se suman y otros que se van, actualmente tenemos siete stands donde podés encontrar empanadas, pizzetas, menú vegetariano o vegano como vegetales al wok. También incorporamos venta de frutas, verduras, huevos, miel, además de artesanías, cosmética natural, cerámica, indumentaria, sahumerios, tejidos, bijou", precisa tratando de dar cuenta los rubros que cubre con sus compañeros.

"También hacemos talleres", exclama entusiasmada. "Hace poco tuvimos de intercambio de semillas, jabones, kokedamas, lombricultura. También hay para niñes. Han enseñado a fabricar barriletes, instrumentos musicales... Tratamos de mantener la variedad porque queremos que vengan todos", agrega alzando un poco más la voz, ante el volumen del parlante por el que se escucha la voz de Cilantro convocado a otro juego.

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Potencial turístico

Además de concebir la feria como un lugar donde se fortalecen los lazos comunitarios, Yanet remarca que la feria potencia turísticamente a Balsa Las Perlas al completar, con una bella cuota de cultura, los paseos de fin de semana.

"Cuando arrancamos, también queríamos que la gente venga a conocer Balsa. Estamos a nada del río, así que siempre decimos que pueden traer las reposeras o ir a caminar por la costa o por la barda antes o después. Este es un lugar de encuentro, donde hay diversidad, es un lugar al que los vecinos venimos a socializar, a darnos a conocer, a mostrar que en Balsa también pasan cosas bonitas y que tenemos mucho potencial", manifiesta con convicción.

"Por lo general, se habla por las falencias que tenemos; por eso con la feria queremos que vean que, en medio de esas necesidades, también hay algo bueno que queremos seguir sosteniendo, que es fruto de un trabajo colectivo", subraya Yanet, antes de considerar "la buena energía", como la marca distintiva de su amada feria.

"Siempre nos llegan mensajes re bonitos de visitantes o feriantes que vienen por primera vez, destacando la buena onda que hay. Eso yo lo veo en cada feriante que te da el impulso, el que te da las ganas. Es un grupo muy bonito, nos respetamos un montón. Las diferencias siempre se charlan con respeto, siempre nos deseamos lo mejor, venimos entusiasmados, con la mejor predisposición para recibir a la gente", señala con gratitud.

"Nuestro anhelo es tener el espacio con estructuras fijas, que no tengamos que armar cada fin de semana. Y seguir creciendo, para que sea más difundida y conocida, más allá del reconocimiento que ya tenemos entre los vecinos de acá y del que logramos este año, por el municipio de Cipolletti, como parte de su recorrido de ferias. Esta feria aún tiene muchísimo para dar y sé que los vamos a lograr", sentencia con orgullo mientras mira como detrás de un grupo de niños que juega con aros, una nueva familia se acerca para chusmear qué hay en el paseo. Son las 17:30 y el sol sigue acompañando el clima festivo.

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La educación, presente

Una de las curiosidades de la Feria de Productores de Balsa Las Perlas, son los stands de la Biblioteca Popular Quimún y de la Escuela de enseñanza libre Antu-Hué, que además de sumar muñecos de tela elaborados por las familias y acompañantes que forman parte del espacio, exhiben en un perchero ropa usada en una suerte de feria americana. "Nuestra participación aquí surge a partir de la necesidad de generar dinero para el espacio que se mantiene en forma autogestiva", explica Rocío Catriñir, luego de tomar un sorbo de jugo de un tazón amarillo.

"Tenemos muy buena recepción, las ferias americanas siempre convocan, hace rato que no veníamos... La gente consulta también por el espacio que está cerca de la balsa vieja, sobre la Calle 1 lindante al bombeo de agua. La feria nos ayuda en la difusión de Antu-Hué que es un espacio de aprendizaje diferente a lo hegemónico y que está funcionando acá en Balsa. También nos ayuda en la economía, las veces que vinimos fue muy próspero", celebró la mujer que integra el grupo de madres del proyecto.

Más información
Aunque en primavera y verano la feria se extiende hasta la nochecita, actualmente se desarrolla los sábados de 14 a 19, en el predio que se encuentra al final de la bajada 6, calle Las Glicinas del Barrio Puente Santa Mónica. Para más información llamar al 0299 473-2791 o consulta a través de mail o Facebook a productoreslasperlas@gmail.com y www.facebook.com/feriadeproductoreslasperlas, respectivamente.

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