Hundió el barco al que dedicó parte de su vida

Pedro trabajó muchos años en el Mariana Rojamar y al final le dio el tiro de gracia.

El hundimiento del barco Mariana Rojamar, que se produjo el último sábado en inmediaciones del balneario rionegrino Las Grutas, tuvo a un protagonista destacado que no pasó desapercibido en el remolcador Viento, desde donde se coordinó el operativo. Se trata de Pedro Raspozzo, un veterano mecánico de barcos que fue el encargado de alistar la nave para luego sumergirla.

En varios momentos del día fue el blanco de las cargadas de los otros tripulantes del remolcador Viento, algunos de los cuales son sus asistentes en el taller naval que comanda. Saben del sentimiento que tiene por el barco y bromearon con eso gracias a la licencia que les da el afecto mutuo que se tienen.

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Raspozzo intentó mostrarse despreocupado cuando se realizaban las últimas maniobras antes de precipitar la nave al fondo del mar. “Hasta la vista, baby”, lanzó en uno de los últimos momentos que se mantuvo a flote.

Pero la recordada frase que dijo alguna vez Terminator estuvo acompañada por una sonrisa desganada, que delató lo que sentía en ese momento. Para rematarla, agregó con experiencia técnica: “Está escorado el pobrecito, porque está anclado por popa”, como si fuese una criatura a la que había que ayudar.

Sucede que Raspozzo conoce como pocos al Mariana Rojamar y su historia. Durante 18 años fue su jefe de mantenimiento, encargado de que funcionara todo para que el barco pudiera navegar.

Lo irónico, y él lo resaltó así, es que lo mantuvo funcionando durante casi dos décadas, y también fue el responsable de quitarle todos los carburantes y realizar el desguace final. “Le toca otra vida y va a generar ganancias para otros. Yo hacía que su hélice se moviera y con eso ganábamos un montón de gente”, destacó.

Recordó que la embarcación era de Noruega y comenzó a navegar en 1974. En el 2000 llegó a San Antonio con la empresa uruguaya Grinfin, y de ahí la tuvo a cargo. Al principio llevaba pescado a Montevideo en sus bodegas y en dos contenedores que cargaban en la cubierta.

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Lo convirtió en un pesquero

Después él lo convirtió en barco pesquero, con todas las complejas reformas que se requirieron. En 2006 dejó de pescar. Su vida útil había terminado. Lo dejaron amarrado durante todos estos años en el pontón flotante de Puerto San Antonio Este. Hoy yace en las profundidades, a la espera de convertirse en un atractivo para buzos deportivos y recreativos.

Más de tres décadas surcando mares

Nacimiento y muerte

El barco Mariana Rojamar nació en Noruega y comenzó a navegar en 1974. En el 2000 llegó a San Antonio con la empresa uruguaya Grinfin. Después comenzó a enviar pescado a Montevideo. Pero para eso tuvieron que reformarlo. Surcó los mares durante 32 años, hasta que en el 2006 dejó de pescar y su vida útil llegó a su fin. Lo dejaron amarrado en el puerto de San Antonio Este.

El hundimiento

El sábado, el antiguo barco pesquero Mariana Rojamar fue hundido pocos kilómetros al sur de Las Grutas, donde se encuentra el parque submarino. El operativo demandó más de dos horas y fue fiscalizado por la fuerza naval. El buque quedó sumergido a una profundidad de entre 15 y 20 metros (según el estado de la marea), a unos cinco kilómetros de la costa.

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