La paradoja de tanta agua caída por la lluvia y tanta falta del líquido para las necesidades domésticas. El problema se debió a la turbiedad del río Neuquén, del que se extrae el agua que se trata en la planta potabilizadora.

Ante la circunstancia, ARSA tuvo que interrumpir el suministro, que también se vio afectado por los apagones que dejaban sin poder trabajar las instalaciones de la firma.

Fue tal la magnitud de los inconvenientes, que en varias tomas pedían por favor que Edersa o el Municipio arbitren las medidas para cortar la luz al menos hasta mañana, ya que había serios riesgos de electrocución porque muchos hogares estaban anegados y los aparatos eléctricos echaban chispas.

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