Honores: un preservativo desliga a la única acusada

Fue analizado y no hallaron restos genéticos de la mujer que está presa.

Un análisis de ADN realizado a un preservativo que dio negativo podría determinar la liberación inmediata de la única acusada por el crimen del cipoleño Eduardo Honores. Por el hecho permanece detenida Irene Méndez, una mujer que se dedica a la prostitución y que, desde un primer momento, negó su participación.

De acuerdo con fuentes allegadas a la causa, esta semana se recibió el trascendental informe del laboratorio forense de Bariloche, que detalla los restos genéticos encontrados en un preservativo secuestrado en la casa de Honores. Lo revelador del estudio científico es que no hay rastros del ADN de Méndez y sí de la víctima y de otra prostituta, que es testigo en el proceso que se inició en mayo de 2017.

Te puede interesar...

El hallazgo de los especialistas será utilizado por la defensa oficial en la audiencia de control de acusación, donde los representantes de la fiscalía tenían previsto confirmar los cargos en contra de Méndez y avanzar con una imputación que contempla un castigo de prisión perpetua. Por ahora, se desconoce la actitud que adoptarán los acusadores y si insistirán en el juzgamiento de la mujer detenida.

Los especialistas que llevaron a cabo el estudio científico en Bariloche no hallaron restos genéticos de la detenida.

Además de pedir la urgente excarcelación de Méndez, indicaron las fuentes, la defensa tendrá la posibilidad de repasar pruebas destacadas como el registro de llamadas y mensajes telefónicos, donde aparece en múltiples oportunidades el número de la joven prostituta incriminada por el ADN del preservativo. Hasta 20 llamadas figuraban en el celular de Honores mientras que su intercambio con la mujer detenida era escaso y se encontraron no más de seis contactos.

Por otra parte, la fiscalía para mantener presa a Méndez deberá probar un riesgo cierto de fuga, que se diluye bastante ante la aparición de una prueba desincriminante. La única prueba física que complica la situación de la acusada son unas colillas de cigarrillo, donde se encontró su ADN.

“Me pagaba entre 1500 y 2000 pesos”

Irene Méndez, de 39 años, es oriunda de Neuquén capital y enfrenta una acusación grave como homicidio criminis causa. Desde el momento en que fue detenida, negó ser la autora del asesinato a balazos ocurrido en la vivienda de Villegas al 900, donde vivía Eduardo Honores. La mujer admitió que se prostituía y que iba, al menos, una vez por semana a visitarlo.

Sin embargo, desmintió tener motivos para provocarle daño: “A la que menos le servía Eduardo muerto era a mí; cada vez que iba a su casa, me pagaba entre 1500 y 2000 pesos”.

El ADN abre sospechas sobre otra prostituta

La posible excarcelación o reclamo de la fiscalía cipoleña para que se avance en el juzgamiento de Irene Méndez se definirá en las próximas horas y marcará el derrotero de una investigación complicada, que recién produjo novedades destacadas a principios de este año.

El secuestro del preservativo se llevó a cabo en la escena del crimen y complica sobremanera, por el ADN hallado, a una joven prostituta de Cipolletti.

Según fuentes allegadas a la investigación, la mujer, no mayor de 23 años, era la preferida de la víctima y por esa razón en su teléfono hay registros de una veintena de llamadas en sólo una semana.

También trascendió que las mujeres que frecuentaban a Eduardo Honores lo obligaban a utilizar preservativo porque les habría revelado que tenía una enfermedad de transmisión sexual, explicaron las fuentes.

Por otra parte, se comprobó en la autopsia que usaba inyectables para mantener erecciones de varias horas y disfrutar de las relaciones con sus circunstanciales acompañantes.

Para sostener la acusación, la fiscalía deberá reafirmar su hipótesis de un presunto crimen con la intención de robarle a la víctima aunque en un allanamiento realizado a la casa de Méndez no se encontraron bienes de valor.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario