Honores: revelan que fue asesinado a quemarropa

Arrancó el juicio contra la única acusada.

Con la declaración de varios testigos, se inició ayer el juicio oral contra Irene Méndez, acusada de matar a quemarropa al cipoleño Eduardo Honores. Desde la fiscalía y la querella se apunta a un homicidio criminis causa, es decir que la mujer tuvo la intención de apoderarse de dinero y otros bienes de la víctima y que por ese motivo la baleó mortalmente.

En un proceso donde serán claves los aportes de los peritos, las partes intervinientes tendrán un gran protagonismo debido a que son muy distintas las hipótesis que manejan sobre lo sucedido el 7 de mayo de 2017. Por un lado, para los fiscales Martín Pezzetta y Gustavo Herrera y el representante legal de la parte querellante, el abogado particular Agustín Aguilar, no hay dudas de la autoría por parte de Méndez. En la vereda opuesta se ubica la defensa, a cargo de Juan Pablo Piombo, quien sostiene la inocencia de la mujer oriunda de Centenario y que se dedica a la prostitución.

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Justamente, la acusada negó su participación y dijo que mantenía una muy buena relación con la víctima, que la recibía en su casa una vez por semana.

En la primera jornada declararon familiares, el médico policial y peritos integrantes del gabinete de Criminalística de la Policía provincial. Uno de los testigos que peritó la ropa de Honores confirmó que se encontraron rastros de pólvora y que el disparo homicida se hizo a escasa distancia.

El debate se reabrirá hoy, con el paso de más personas citadas, y la clausura se hará la semana que viene, con la exposición de los alegatos.

Ayer, en el alegato de apertura, Herrera se encargó de resaltar que en la vivienda de la víctima se halló una gran cantidad de huellas dactilares que pertenecían a diferentes personas. A partir de la implementación en la Policía rionegrina de nuevas tecnologías –particularmente de un sistema informático y bases de datos de comparación informática de huellas dactilares– se detectó que un rastro pertenecía a la imputada, por lo que se comenzó a sospechar que Méndez podría estar vinculada con el crimen.

En ese marco, se realizaron pruebas de ADN sobre colillas de cigarrillo halladas en la vivienda del fallecido y que contenían el perfil genético de la víctima. Además, se realizó el cotejo de rastros de calzado que se encontraban en la escena del crimen y que resultaron coincidentes con un par de zapatillas secuestrado en la vivienda de la acusada.

Méndez, con la sombra de una perpetua

Irene Méndez, de 40 años, estuvo presa durante más de un año hasta que logró que la Justicia rionegrina le otorgara la prisión domiciliaria.

A pesar de que los acusadores aseguraban que había peligro de fuga, la mujer se sometió al proceso y ayer enfrentó su primer día de juicio oral. El Ministerio Público Fiscal de Cipolletti le atribuye el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, por ser cometido por alevosía y en circunstancias criminis causa, una calificación que, si es encontrada culpable, puede llevarla a una pena perpetua.

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