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Ganarle al COVID, historias de tres sobrevivientes

El coronavirus marcó el año de la ciudad y la vida de cientos de familias. Del miedo a la esperanza.

Tres cipoleños conmovieron a toda la ciudad con sus historias de superación. Ellos sufrieron en carne propia las consecuencias del Covid-19, pero lograron ganar la dura batalla y recuperar el buen estado de salud. Paradójicamente, la mayor del grupo (quien tendría que haber padecido los mayores síntomas debido a su avanzada edad) apenas lo sintió, mientras que el más joven fue quien estuvo frente a frente con la muerte.

Mario Mardones tiene 33 años y el 13 de julio comenzó a vivir una verdadera pesadilla. Ese lunes por la mañana decidió hacer la consulta al médico porque sentía síntomas que lo ponían nervioso: tuvo fiebre, malestar físico y problemas para respirar. Antes de salir de su casa saludó a su esposa Micaela y le dijo: “ya vengo, voy al médico”, pero no regresó. Estuvo 57 días internado en el hospital de los cuales 44 fueron en terapia intensiva conectado a un respirador mecánico. La primera semana de internación estuvo en una sala común, pero el cuadro se complicó y debió ser intubado. Los médicos le habían dado una expectativa de vida de 48 horas, pero la fuerza de Mario sorprendió a todos, tanto que aseguraron que se trataba de un milagro. Luego de casi dos meses pudo volver a casa con su familia.

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“Recuerdo muy poco de todo lo que pasó, fueron muchos días que estuve dormido. Sólo me acuerdo que tuve fiebre, fui al médico y me hicieron el hisopado, pero dio negativo. Ese mismo día me dejaron internado en el hospital y el segundo hisopado me dio positivo. Ahí me durmieron y empezó todo lo feo”, contó a LM Cipolletti.

Mario Mardones recuperado covid respirador

Según le indicaron desde Salud, el cuadro se pudo haber complejizado por el sobrepeso producto de malos hábitos en la alimentación y falta de ejercicio físico. Era lo único, porque se trata de una persona joven y sin patologías de base.

El día que Mario despertó no se podía mover ni hablar porque tenía una válvula en la garganta por la traqueotomía. “Recuerdo que la médica me preguntaba si quería seguir viviendo, yo le respondía que sí, y me decía que tenía que pelearla para salir adelante. De a poco me empecé a mover con la rehabilitación y las sesiones, pero costaba. Una vez que estuve consciente me contaron que fui un milagro, que el 70 por ciento de los pacientes que entran con un estado grave como yo, no salen”, narró.

Desde su alta médica comenzó a encarar la vida de otra manera. Asegura que estar tan cerca de morir le hizo tomar conciencia de la importancia de cuidar la salud y, sobre todo, de lo grave que es el virus.

Mario Mardones recuperado covid respirador

“Estoy con ejercicios para recuperar la fuerza, apenas puedo levantar a mi hijo en brazos. Todavía no saben si me van a quedar secuelas. Esto me hizo repensar todo y comenzar a cuidar mi salud, hacer las cosas bien. Tengo sobrepeso y eso me generó la complicación. Yo era de tomar mucha cerveza, y la dejé. Estoy prestando más atención a las comidas, cambiando los malos hábitos, y hacer ejercicio. Lo hago por mí, pero también por mi familia. Esto me hizo recapacitar, por más que siempre me cuidé del virus, entendí que hay que tenerle mucho respeto porque es algo realmente serio. Uno cree que no le va a tocar hasta que le pasa”, expresó el joven, rodeado por su esposa y su pequeño hijo de un año.

Gracias al plasma

En julio, Cipolletti registró a su primer paciente curado de coronavirus con plasma convaleciente. Se trató de César Araneda Rioseco, un hombre de 60 años, quien además sorprendió a todo el equipo médico por su evolución tan acelerada. En tan sólo ocho días de internación negativizó el virus y fue dado de alta, un tiempo récord.

El 22 de julio César abandonó el Policlínico Modelo del barrio San Pablo rodeado de los aplausos del personal médico que acompañaron desde un primer momento su recuperación. Él se había convertido en el primer paciente cipoleño que lograba dejar atrás la enfermedad gracias a la transfusión de plasma convaleciente, único tratamiento alternativo utilizado contra el COVID-19 en la provincia.

“Ingresé internado el lunes 13 de julio con coronavirus. Tres días después, el jueves 16, me hicieron el primer tratamiento con plasma y lo repitieron al día siguiente. El lunes siguiente el hisopado ya me había dado negativo. Fue todo muy rápido, fulminó al bicho”, relató.

Cesar paciente recuperado de covid

La buena salud de César colaboró en su recuperación. El hombre no tenía patologías de base que complicaran el cuadro de neumonía que le provocó el covornavirus, aunque debió pasar varios días en una internación intermedia hasta recuperar totalmente su salud. Su esposa también se contagió, pero de forma leve, y la transitó casi sin síntomas.

Tras su alta médica, César dijo que hay que extremar los cuidados para evitar contagiarse y así dar una mano a todo el sistema de salud que está colapsado. “Tenemos que ayudar a los médicos porque están desesperados por curar a la gente. Hay que cuidarse, usar barbijo y desinfectar todo. Los jóvenes deben entender la magnitud porque tienen abuelos, la mayoría con algún problema de salud, y pueden sufrir si se contagian. Yo antes de todo esto me cuidaba, pero ahora me cuido mucho más”, reflexionó.

Cesar paciente recuperado de covid

La abuela que no se enteró del virus

La historia de la cipoleña Elcira Bello de Barale, de 95 años, es la más paradigmática de las tres. Se trata de la paciente con mayor edad y la que podría haber atravesado el cuadro más crítico, sin embargo, ella nunca advirtió que estaba transitando la enfermedad. Dijo que tuvo síntomas muy leves y que se enteró que fue positiva recién cuando el segundo hisopado le dio negativo. A los pocos días de su alta, festejó su cumpleaños, aunque no pudo compartir con su familia como era la costumbre.

Según contó, con total naturalidad, en agosto pasado comenzó a sentir un decaimiento físico, un poco de fiebre y perdió el gusto. De inmediato hicieron la consulta a su médico de cabecera, pero los análisis dieron como resultado un excelente estado de salud. De manera preventiva, se le hizo el hisopado, y dio positivo. Pero ella nunca se enteró, porque su familia prefirió ocultar el diagnóstico para evitar que se angustie.

Elcira Bello de Barale Abuela recuperada

“Todos esos días mi hija se vino a quedar a casa para cuidarme. Sólo tuve un poco de fiebre, pero yo no sabía que tenía el virus. El 2 de septiembre pasado cuando me dieron el alta, recién ahí me contaron. No lo podía creer, no sentí nada. Me atendieron muy bien y nunca me moví de casa, me hicieron todos los análisis acá. El médico me dijo que esté tranquila que tengo buena salud, un organismo fuerte, y que por eso lo pasé sin problemas. No tengo colesterol ni diabetes, ni ningún problema”, explicó a LM Cipolletti.

Elcira Bello de Barale Abuela recuperada
Dijo que en ningún momento pensó que podía tener el virus porque se sentía bien de salud.

“Nunca en toda mi vida imaginé vivir algo así como esta pandemia. Estamos todos alejados, y eso nos hace muy mal. Yo pasé mi cumpleaños con mi hija y mi nieta, pero me hubiera gustado estar con toda mi familia, pero no se puede. Entiendo la situación y habrá que esperar”, añadió.

“A toda la gente les recomiendo que hay que cuidarse mucho, tratar de no salir, y si lo hacen que sea con barbijo. No hay que juntarse. Yo pasé mi cumpleaños 95 casi en soledad, y eso que tengo una familia muy grande. Me dolió mucho no verlos, pero sé que no se podía” para preservar la salud de todos, expresó la abuela del barrio Almirante Brown, quien tiene 3 hijos, 8 nietos y 7 bisnietos.

Elcira Bello de Barale Abuela recuperada

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