Ex intendente de Oro: "Yo no cometí ningún delito"

Juan Reggioni confirmó que apelará la condena en su contra.

El ex intendente de Fernández Oro, Juan Reggioni, aseguró que no quiere saber más nada con ejercer la función pública, ya que le ha provocado “más dolores de cabeza y sinsabores que gratificaciones”. Sin embargo, adelantó que si el juez homologa la sentencia, la impugnará porque es inocente.

“Si tengo la chance de apelar, por supuesto que lo voy a hacer. No cometí ningún delito, ni yo ni mi esposa (Elba Maldonado), ni mi hijo (Diego Quinteros) ni Julia Susana Arellano Sánchez”, sostuvo el ex mandatario orense.

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La pena que aceptaron los cuatro imputados fue la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, más un año y medio de prisión en suspenso, en el caso de Reggioni, y de un año para el resto. Pero ayer el ex mandatario aclaró que, en realidad, nunca estuvieron de acuerdo con ese castigo. Si lo aceptaron, comentó, fue porque ya habían sido declarados culpables y la defensa, en ese escenario, no podía pedir menos.

Al ser condenados, el juez Álvaro Meynet les reprochó el delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. Todo por apropiarse de un terreno ubicado en un loteo social que había sido adjudicado a otra persona. Arellano Sánchez era el supuesto nexo para que funcionara la triangulación.

Pero Reggioni aseguró a LM Cipolletti que él no negoció nada. Dijo que lo único que hizo fue firmar una escritura que estaba a nombre de otra persona (la víctima), como lo hizo con muchas otras a lo largo de su gestión y con la entrega de 700 lotes.

“¿Cuál es delito? Si el terreno, la casa y la escritura estaban a nombre de esta mujer. Para mí es ilógico”, sostuvo.

En su defensa, comentó que la escribana del pueblo se hizo de toda la documentación y la por entonces secretaria de Hacienda refrendó el documento, de modo que si esto configuraba un delito, se preguntó por qué la Justicia no las imputó también a ellas.

De acuerdo con su versión, Arellano le había prestado un dinero a esta mujer para que cancelara el terreno. Pero como no le devolvió la plata, luego Arellano le transfirió el poder a Quinteros, quien pagó por el inmueble, y aun así esta persona se quedó con el terreno, la casa y la escritura a su nombre. “El gran perjudicado con todo esto es mi hijo, que perdió todo”, aseveró.

Víctima de una persecución

Para Reggioni, este proceso que se inició cuando se fue del Municipio es una persecución política. Recordó que hay ocho causas en su contra de las cuales cuatro concluyeron a su favor. La quinta es por la que fue declarado culpable. “Quedan tres más”, cerró.

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