El preso que come clavos dejó la huelga
El preso que en una de sus últimas protestas decidió ingerir una importante cantidad de clavos destacó ayer a este diario que abandonó la huelga de hambre y que esperará alguna respuesta de la Justicia cipoleña. En tanto, aclaró que no recibió atención médica y agregó: “Tengo todavía los clavos dentro de la panza”.
Molesto porque no se acercó ninguna autoridad judicial, Diego Montesino, de 29 años, resolvió suspender su protesta para que se revise su expediente. Cumple una condena por abuso sexual y a pesar de que siempre proclamó su inocencia, los distintos estamentos del Poder Judicial confirmaron la sentencia de la Cámara en lo Criminal Segunda de esta ciudad.
El interno indicó que sólo el director de la cárcel se ocupó de su situación y que “firmé unos papeles. Ni el defensor ni el juez se acercaron, nada de nada. Hoy (por ayer) levanté la huelga porque no encontré ninguna solución”.
Mejorar la calificación
Montesino comenzó con su reclamo el pasado jueves pero antes comió varios clavos con el fin de que atendieran sus pedidos. “Los fierros los tengo en la panza, los médicos no me vieron y estuvieron unos enfermeros, que no saben nada”, comentó el interno que cumple su condena en el Establecimiento de Ejecución Penal 5.
A la hora de brindar otras precisiones sobre la suspensión de la protesta extrema, el interno manifestó que tratará de sumar puntaje para mejorar sus calificaciones carcelarias y lograr, en el plazo de unos diez meses, la libertad transitoria. Se mostró conforme con el acompañamiento del resto de los presidiarios y reiteró que la decisión de no seguir con la huelga era para preservar su salud y evitar posibles sanciones.
Muy disconforme con el fallo de los camaristas cipoleños, que lo encontraron culpable de la violación de una adolescente en la localidad de Catriel, Montesino protagonizó reiteradas protestas en el 2013 y luego, en el presente año. Entre otras acciones, no dudó en coserse la boca.
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