El policía solidario que usa sus francos para ayudar

Trabaja en la Comisaría Cuarta. Fue reconocido por la Jefatura.

Katia Giacinti

giacintik@lmneuquen.com.ar

Un efectivo de la Comisaría Cuarta de Cipolletti fue reconocido la semana pasada por iniciar una campaña solidaria para ayudar a una familia de Villa Regina a tener su casa propia y mejorar sus condiciones de vida. A la movida -que comenzó hace ya algunos meses- se sumaron familiares, vecinos y personas de diferentes localidades que tomaron la decisión de aportar su granito de arena y donar plata, alimentos no perecederos y materiales de construcción.

Julián Andrés Rivero tiene tan sólo 24 años, es el mayor de cuatro hermanos y su mamá se desempeña como docente. Cuando era muy pequeño, su padre los abandonó para comenzar una nueva vida y desde ese momento tuvo que juntar fuerzas y tomar su lugar. A su corta edad, trabajó como obrero en chacras, galpones y estuvo en el Ejército, hasta que se convirtió en policía.

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Respecto de la iniciativa, el joven contó que todo comenzó durante un franco cuando fue a visitar a su familia a su ciudad natal, Villa Regina. Estaba tomando mates con su madre cuando llegaron sus hermanos de jugar al fútbol en el Club Atlético Regina. Los vio algo desanimados, pero creyó que eran cuestiones del partido, hasta que uno de ellos se quebró y le contó que un compañero se había desmayado durante el entrenamiento porque hacía dos días no comía.

Hablaban de Damián, un pibe de 15 años que llegó desde Tucumán con un único sueño, convertirse en un jugador de primera. “Me quedé preocupado, quería hacer algo, pero no tenía contacto con él, hasta que lo conocí en un cumpleaños. Me acerqué, hablamos un rato y le ofrecí llevarlo a la casa, pero me dio muchas vueltas. Un día lo acompañé y llegué hasta lo de su tío en el barrio La Grava. Estaban viviendo en un lugarcito muy precario, eran cuatro palos y una lona, no tenían ni baño”, relató Julián.

El policía habló con su mamá, quien le explicó que habían llegado del norte del país hacía poco tiempo, que no tenía trabajo ni dinero para mandar a sus hijos a la escuela o comprarles zapatillas. Lo primero que se le ocurrió fue recolectar alimentos no perecederos para que dejaran de pasar hambre y si bien fue de gran ayuda, no fue suficiente; su corazón le decía que tenía que hacer algo más.

“Se me ocurrió la loca idea de construirles una casa y les dije a mis amigos que si alguien quería seguirme que lo hiciera. Al final, me siguieron todos. Juntamos dinero y compramos materiales para que levantaran, en primer lugar, un baño. Yo pedí prestada mucha plata, pero también recibimos mucha ayuda. Ahora tenemos que rellenar la zapata y, poco a poco, vamos a ir terminando el proyecto a medida que yo salga de franco”, explicó el uniformado solidario.

“No tengo ni idea cómo vamos a hacer todo el trabajo de cañerías, pero hasta que no pongamos la última puerta no vamos a parar”, contó Julián.

Desde la Policía de Río Negro, por su parte, destacaron la actitud del efectivo y aseguraron que contagió a otros en el Alto Valle.

24 años tiene Julián, el policía al que la Jefatura destacó por su labor solidaria.

La campaña tuvo gran repercusión

Julián Rivero destacó que de la campaña participaron muchas personas: “Una pareja de jubilados nos dio una bicicleta de su hijo y los alumnos de la Escuela 220 trajeron un alimento no perecedero cada uno. La familia está en shock porque no pueden creer que una persona desinteresada se haya acercado a hacer todo esto por ellos”. Se siguen recibiendo donaciones para que la familia tucumana pueda tener un futuro mejor y, eventualmente, cumplir con todas las metas.

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