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El Chiqui Forno volvió a tribunales a pedir su libertad

El cipoleño, que cumple un castigo de 33 años de prisión, argumenta que cumplió gran parte de su primera condena por estafas con oficios truchos.

El cabecilla de la megabanda de boqueteros, José “Chiqui” Forno, volvió a los tribunales cipoleños de Urquiza y España con la firme intención de ser excarcelado. En la semana que pasó, su abogado particular reclamó el beneficio para el hombre que cumple un castigo de 33 años de prisión.

Después de más de un año de no impulsar reclamos por su situación, Forno decidió impulsar un nuevo pedido apoyado en que la última sentencia en su contra no se encuentra firme. De acuerdo a fuentes judiciales, el cipoleño aduce que purgó gran parte de la primera condena por estafas con oficios truchos y que le corresponden beneficios como salidas transitorias y otras medidas cautelares más livianas que la actual prisión preventiva.

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Su solicitud fue escuchada en los últimos días y de forma previsible, encontró la oposición de los integrantes del Ministerio Público Fiscal de Cipolletti. Ante las posiciones disímiles de las partes intervinientes, la resolución definitiva se conocerá recién esta semana.

Forno enfrentó un primer proceso por delitos cometidos cuando formaba parte del Poder Judicial provincial. El cipoleño tenía un rango similar al de jefe de despacho y no dudó en alterar oficios con el fin de que otras personas realicen cobros en bancos de la ciudad. En el proceso en su contra, ese grupo de personas describió la maniobra delictiva y desde la fiscalía se resolvió concentrar la acusación sobre Forno.

Con diversas pruebas incriminatorias, Forno fue condenado por el delito de defraudación a la administración pública. El fiscal Gustavo Herrera fue el encargado de avanzar con la acusación y jueces que formaron parte de la ex Cámara en lo Criminal Primera de Cipolletti lo declararon culpable. La pena que se le impuso fue de 6 años de cárcel efectiva.

A pesar de lo resuelto, Forno permaneció libre debido a que el fallo no estaba firme. En ese marco, se comprobó que había organizado una banda de boqueteros, con importantes robos en distintas localidades de la región. Tras ser detenido, enfrentó un segundo juicio junto a sus cómplices y recibió una severa condena unificada de 33 años.

Una tobillera que sirvió de poco

En un primer momento, José “Chiqui” Forno y otros dos integrantes de la megabanda de boqueteros pudieron acceder a un cambio en las medidas cautelares: fueron beneficiados con un seguimiento a través de tobilleras con GPS. Sin embargo, la fiscalía estableció que cometieron varias irregularidades, reclamaron que se les revoque el beneficio y que vuelvan a la cárcel.

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