El 90% de los perlenses no tiene domicilio en el lugar

Se registran en Neuquén para garantizarse la atención en hospitales.

Alejandro Olivera

oliveraa@lmneuquen.com.ar

En Balsa Las Perlas sólo el 10 por ciento de los habitantes tiene domicilio en la localidad. El delegado del Municipio de Cipolletti, Eduardo Martínez, explicó que la mayoría está registrada en Neuquén para garantizarse la atención en los hospitales públicos de la ciudad, ya que el paraje sólo tiene una salita para emergencias.

En el lugar, además, los vecinos no tienen cloacas, agua potable ni gas, mientras que la energía eléctrica sólo está regularizada en algunos sectores.

El funcionario, que reemplazó a Carlos Aimasso desde el 1º de enero, estimó que unas 12 mil personas viven en el lugar, pero aseguró que sólo 1200 son oficialmente perlenses. “La gente no se ha cambiado el domicilio para garantizarse recibir las prestaciones médicas que les da el sistema público de salud neuquino”, puntualizó.

El pueblo, que depende de la Muni y está en permanente reclamo por obras o su independencia, atraviesa una situación delicada porque sólo tiene una sala de primeros auxilios. Incluso, algunas personas se “avivaron” y brindan servicios de transporte que, por 350 pesos, llevan a los enfermos hasta los centros asistenciales de Neuquén (ver aparte).

Agua

Los vecinos no están contentos porque, además, en el alejado paraje cipoleño no cuentan con los servicios básicos. En medio de un verano que tuvo varias jornadas con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, la provisión de agua potable es casi inexistente y no hay cañerías troncales. “En Costa Esperanza no hay red y sacamos del río con una bomba. Compramos agua envasada para tomar y cocinar, pero cuesta unos 1200 pesos mensuales. Es muy difícil pasar el verano acá”, sostuvo Eduardo.

Por su parte, Martínez contó que la Delegación Municipal reparte, de lunes a viernes, mil litros de agua potable por familia. “Les repartimos a unas 300 familias de Las Perlas porque la falta de suministro es un problema bastante importante que tenemos”.

Electricidad

Si bien la Empresa de Energía de Río Negro (Edersa) comenzó un plan de regularización de la energía eléctrica –colocó líneas de baja tensión y transformadores–, la mayoría de los perlenses están enganchados a la luz. Hay sectores en los que sólo resta que los vecinos coloquen el pilar y pidan el servicio a la distribuidora rionegrina, pero la mayoría de los potenciales beneficiarios aún no lo hizo.

Matías, un kiosquero de Las Perlas, detalló que tiene varias llaves térmicas para que no se le quemen los artefactos eléctricos. “Ha pasado que Edersa conectó las líneas a 380 y, como estamos todos colgados, se quemaron electrodomésticos de varios vecinos”, manifestó. Manuel, otro poblador, consideró que el lugar es similar a un “pueblo fantasma” porque fue abandonado por las autoridades municipales y provinciales durante varias décadas.

El Municipio calcula que el paraje tiene 12 mil habitantes, pero apenas 1200 hicieron el cambio de domicilio. La falta de hospital es la principal razón.

Un remís hace de ambulancia ante las emergencias

La situación de la sala de primeros auxilios de Balsa Las Perlas preocupa a los vecinos desde hace varios años. Y ese temor se convirtió en una salida laboral para un vecino. Un ingenioso hombre se la rebuscó y puso su vehículo a disposición para llevar a los enfermos al hospital de Neuquén, previo pago de 350 pesos.

Antonella, una neuquina que trabaja en esa localidad, comentó que las paradas de colectivo se llenaron de cartelitos que promocionan el servicio y se mostró a favor de la iniciativa del particular que, indicó, es conocido por la comunidad. “Te lleva al hospital porque acá la salita tiene horarios muy cortos y los fines de semana no funciona”, contó. Agregó que, días atrás, un hombre sufrió un paro cardíaco en la zona de chacras y utilizaron el “remís ambulancia” para salvarlo. “La situación es simple en Las Perlas: si no tenés auto y te pasa algo, te morís”, sentenció.

Los reclamos de los vecinos por mayores horarios de atención, más especialidades y un médico de guardia son permanentes, aunque las respuestas no aparecen. En el mejor de los casos, suman horas de atención hasta que el médico tiene algún inconveniente -o lo necesitan en otro lado- y la atención vuelve a resentirse.

“El gas tampoco llega, aunque del otro lado del puente hay. Usamos garrafas”, dijo Matías, atiende en un kiosco de Balsa Las Perlas.

“El colectivo pasa cada una hora y diez. Cuando llueve, te deja en el puente de ingreso”, dijo Antonella, trabaja en la zona rural del paraje cipoleño.

“El lugar está descuidado y la gente no tiene los servicios. Las instalaciones son desastrosas”, dijo Augusto, es repartidor de mercadería en los comercios del lugar.

La independencia, un debate popular que se posterga

Las Perlas tiene pocos habitantes con domicilio en el lugar pero un gran sentido de pertenencia. Los grupos vecinales que buscan la independencia del Municipio cipoleño son muy activos y han logrado instalar el tema en la agenda política, aunque sin que se concreten los procesos anunciados.

El Municipio tiene prevista una consulta popular en el paraje para blanquear el sentimiento de los vecinos y discutir formalmente la posibilidad de que Las Perlas deje de pertenecer a la ciudad. La votación estuvo dentro del presupuesto hace algunos años, pero no se concretó y desde entonces poco se ha avanzado.

Los referentes vecinales aseguran que la independencia es el único camino para mejorar la situación del lugar. Y han tenido eco en dirigentes políticos cipoleños. Sin embargo, el análisis de ese proyecto hasta ahora no ha pasado de declaraciones públicas de buenas intenciones.

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