El 9 al que todos quieren

Jorge Piñero da Silva el día después de su triplete en Neuquén.

El día después de su primer triplete con la camiseta albinegra en La Chacra neuquina, Jorge Piñero da Silva abrió las puertas de su casa. Fiel a su origen misionero, el mate es un ritual sagrado de cada mañana, aunque ayer arrancó casi al mediodía porque el plantel tuvo el domingo libre tras el 5 a 0 ante el Rojo.

“Me duele todo. El día después me cuesta mucho, y encima ayer tuve un choque con Manolo (Berra)”, revolea los ojos entre risas. “Me dolió, todavía me duele. Pero no pensé en salir”, aseguró. Quizás intuyó que sería su tarde.

Tres goles, figura y la sensación de llave sentenciada fueron el combo para el 9, que el martes en La Visera seguramente descansará, esperando el primer partido del año por el Federal A.

“Si digo que vine para estar en la reválida, mentiría. De alguna manera fracasamos deportivamente, pero ahora hay que focalizarse en llegar a los playoffs”, aseguró.

El valor de la Copa es el premio de llegar a la vidriera televisada con un equipo de primera división y si es ante uno de los grandes, mejor.

Nadie mejor que Piñero da Silva para dar fe de eso, ya que fue el autor del gol albinegro ante San Lorenzo, el día de su debut. “Fue una carta de presentación hermosa. Desde ese día el hincha me reconoce, me siento cómodo en Cipo”, confirmó.

Largo camino

Su camino hasta aquí ha sido intenso. Desde los 16 años que partió del hogar familiar en el norte argentino para buscar su destino de futbolista.

Una prueba en Mac Allister de La Pampa fue el primer paso y terminó con el Colorado Carlos Javier (el ex 3 de Boca y Argentinos Juniors) como represente.

Pachuca de México se había interesado en él. “Me hicieron sacar el pasaporte, iba en serio. Pero el fútbol tiene esas cosas que nunca terminás de enterarte por qué se frustran”, confió.

La CAI de Comodoro Rivadavia le mostró la B Nacional: “Mi primer contrato profesional lo firmé ahí, guardo un gran recuerdo, más allá que los primeros seis meses fueron durísimos. Caí en invierno, me quería ir”, recordó.

Goles, buenas actuaciones y encontrar a Daiana, su pareja actual, pusieron las cosas en su lugar y desde ahí se subió a una montaña rusa que lo llevó por todos lados.

Godoy Cruz lo compró en el 2010 y le firmó contrato por cuatro años. “Era joven, mis ansias por querer jugar me sacaron la paciencia. El Turco Asad me pidió que me quedara, pero yo no lo entendí. Un poco me arrepiento de eso momento porque una vez que tocás primera y te bajás, es difícil volver”, soltó.

Patronato de Paraná, de regreso a la CAI y la libertad de acción le dieron el gusto de elegir volver a Misiones para defender los colores de Guaraní Antonio Franco.

“Fue la primera vez que pude elegir. Me fue muy bien. Era el campeonato de transición y nos condenó el mal arranque. Pero en la segunda temporada hicimos una gran campaña que no alcanzó”, rememoró.

Recién después de eso bajó al Federal A. Jorge Izquierdo, quien lo había tenido en la CAI, lo convenció de volver a Chubut. La cercanía con la familia de su novia y la insistencia del DT fueron claves.

Los mismos argumentos con los que terminó gritando goles para Cipo. “Tenía a dos de mis cuatro hermanos viviendo en Neuquén. Uno fue trasladado hace poco a Buenos Aires. Claudio, quien también fue futbolista, fue el que más me insistió. Apenas me llamaron de Cipolletti se lo comenté y me hizo la cabeza”, sonrío. Gracias a él, los hinchas albinegros tienen un 9 para disfrutar.

“No vine a jugar la reválida, pero ahora hay que enfocarse en llegar a los playoffs”.Jorge Piñero da Silva, delantero del Club Cipolletti

15 los años transcurridos desde el último triplete

Diego Landeiro, en el 2003, había sido el último jugador de Cipo en convertir tres goles en el mismo partido. El Coco lo hizo ante Independiente Rivadavia.

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