La Policía Caminera detuvo el martes por la noche, en la Ruta 22, a un Volkswagen Gol Trend en el que viajaban dos hombres, de 52 y 58 años, oriundos de Cipolletti.

Se les pidió documentación, tanto suya como del vehículo y se les consultó el motivo del viaje y el trayecto. Contaron que volvían de la costa y admitieron que llevaban pescados, aunque aseguraron que eran para consumo personal.

Los efectivos que estaban de guardia en ese momento les solicitaron que abrieran el baúl para revisar qué había en el interior, a lo que accedieron sin oponer resistencia. Fue entonces cuando vieron la inusual carga: transportaban, de manera ilegal, más de 200 kilos de langostinos.

Desde el Senasa informaron que los conductores no contaban con ninguna documentación habilitante para el transporte de mercaderías, así como tampoco con las condiciones de higiene y cadena de frío. Por ese motivo, personal de Seguridad Vial procedió al decomiso del cargamento, el cual -se informó- sería destruido completamente.

La carga venía en dirección a Cipolletti, por lo que se presume que su destino iba a ser alguna de las pescaderías de la ciudad. Es por eso que su hallazgo y posterior secuestro fue de fundamental importancia, principalmente para la salud de los vecinos.

Es que cuando los productos alimenticios, y más de este tipo, no son transportados en las condiciones ideales, rompiendo entre otras cosas con la cadena de frío, lo que se pone en riesgo es la salud de los futuros consumidores. Así, el interés de lucro atenta contra la vida de las personas.

Desde la Policía destacaron este operativo, como el resto de los que se viene realizando en las diferentes rutas de la provincia, para llevar más seguridad a los rionegrinos.

Campaña de Greenpeace

La ONG Greenpeace lanzó una campaña para alertar sobre el peligro del consumo de langostinos. Aseguran que para sacar un kilo de este animal del mar se arrojan 10 kilos de otros seres vivos muertos.

La pesca del langostino significa la muerte de 150.000 tortugas marinas al año, contaminación de las costas por pesticidas y antibióticos y destrucción de bosques costeros tropicales, además de la explotación laboral.

“Son para consumo personal”

Una carga poco habitual

Los inspectores pidieron ver qué llevaban en el baúl en el marco de un simple control de rutina. Pero lo que se encontraron les llamó poderosamente la atención: los dos cipoleños transportaban más de 200 kilos de langostinos.

Explicación poco convincente

Los cipoleños le explicaron al personal de la Caminera que habían comprado algunos pescados en el puerto de San Antonio Oeste y que los llevaban a su casa para consumo personal. Pero la cantidad los terminó delatando.

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