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Culminó etapa clave del Distrito Vecinal

Se terminó la venta de tierras privadas para loteos. Únicamente quedan pendientes algunos predios de la Municipalidad. Y pensar, para el futuro, en la Margen Sur.
Por OSCAR CARES LEIVA

Un paso histórico para el desarrollo urbanístico se dio el martes con la compra, por parte de cooperativas y consorcios de la ciudad, de las últimas tierras privadas disponibles en el Distrito Vecinal del Noreste (DVN). Concluyó así un largo proceso de desarrollo y consolidación de un proceso tendiente a facilitar el acceso a lotes para miles de familias cipoleñas que, a partir de esta iniciativa, pueden ver el horizonte con más optimismo y confianza.
Según las estadísticas de la comuna, suman 2.836 los lotes que han sido adquiridos por cooperativas, consorcios y organizaciones sindicales desde el comienzo de las acciones para conformar el distrito, lo que requirió una inversión de 8.708.172 pesos.
A este millonario monto habría que añadir cifras más que considerables para todo lo que tiene que ver con la limpieza y demarcación de los predios, y también con la provisión de servicios básicos y otras iniciativas en materia de trabajos públicos. Está así muy claro que la propuesta del DVN ha demandado muchos más sacrificios, esfuerzos y perseverancia de lo que podría apreciarse a simple vista.
Alfredo Muruaga, secretario de Gobierno del municipio, se refirió a la consolidación definitiva del proyecto urbanístico, respecto del cual dijo que “es una muy buena solución para el problema de las tierras en la ciudad. Y uno de los aspectos más interesantes de todo esto es que la gente ha colaborado y participado activamente en su realización”.
El funcionario dio cuenta de la complejidad y amplitud de la labor realizada. “El DVN ha sido planificado de tal manera que las infraestructuras básicas estén completas, en materia de agua, gas y electricidad, además de contarse con las reservas suficientes para tener espacios verdes, salones de usos múltiples, escuelas y puestos sanitarios”, puntualizó. El resultado será que, en los próximos años, habitarán en el sector unas 12.000 personas, lo que “es prácticamente un nuevo pueblo”, agregó.
La noción de distrito con que ha sido concebida la zona guarda relación con la gran cantidad de habitantes que se prevé para ella. “Habrá algunas cosas centralizadas y el resto constará de actividades descentralizadas para que haya menos movimiento, menos gastos y menos conflictos en materia de despachos administrativos”, enfatizó.
En la última operación de compra de tierras, efectuada el martes, participaron los propietarios de los sectores identificados como Huelgueta y López. En el primero, intervinieron una decena de entidades entre cooperativas, consorcios y gremios, las que tendrán así disponibles 200 lotes, en tanto que en el segundo, lo hicieron un número similar de entidades, que podrán acceder a 190.
Ya no quedan más predios privados en el DVN. Las tierras que lo conforman pertenecían a las familias Grispino (212 lotes, incluido un grupo para la comuna), Suárez (213), Tesoniero (65), De Elía (65), Monsalve (56), Camacho-Fuentes (183), Pierantoni (203), Núñez (97), Kristensen (83), Prospitti (83), Benítez (140), Marín (97) y Quintana (20 lotes y tierras para un centro educativo), más Helgueta y López, que ya han sido consignados.
A estos loteos hay que añadir los que surgirán de la expropiación de las tierras del ex Banco Hipotecario Argentino, en el que se prevén 160 predios, que ya tienen destinatarios en cooperativas y consorcios. Y hay más. Son las tierras que posee en la zona la propia Municipalidad, de las que se estima podrán salir otros 815 lotes.
Ahora, aunque parezca increíble, ya se debe ir pensando en un futuro post-loteo del DVN. Para ello, la mirada de las autoridades municipales, ante las dificultades para disponer de más tierras en el actual sector urbano, están puestas en la Margen Sur. Allí, al otro lado del río Negro, muy accesible cuando se termine el puente de Isla Jordán, se harán las urbanizaciones del porvenir. Suena casi a ciencia ficción, pero será realidad, otra realidad.

El futuro está del otro lado del río

La necesidad de incorporar nuevos sectores de la geografía cipoleña a las posibilidades de urbanización, hacen que en la Municipalidad ya se analice con mucha expectativa e interés las tierras de la Margen Sur de los ríos Negro y Limay.
Así lo indicó el secretario de Gobierno, Alfredo Muruaga, quien recordó que "ya hemos hecho en su momento una presentación para el desarrollo" de las tierras allende los cursos fluviales.
"Estamos trabajando en la ordenanza para el ordenamiento del uso de la tierra en la Margen Sur", indicó y precisó que los estudios han podido determinar la posibilidad de "un proyecto muy generoso, con tres distritos, más un desarrollo agroindustrial y también otro para el turismo".
En la zona urbana de la Margen Norte "ya estamos colmados" y no se pueden atisbar nuevas iniciativas del alcance que tiene el Distrito Vecinal del Noreste, manifestó. "No estamos acorralados como Neuquén, que tiene la barda. Nosotros tenemos el río y el puente. Creo que el futuro de Cipolletti, y esto es una opinión personal, está en la Margen Sur", indicó.

Un trabajo colectivo y solidario

El proyecto, desarrollo y consolidación del Distrito Vecinal del Noreste ha estado muy ligado, en la comuna, al trabajo permanente, sostenido y responsable de funcionarios, técnicos y profesionales de diversas secretarías y áreas administrativas.
Hecha esta precisión, no se puede dejar de mencionar a quienes han tenido a su cargo aspectos centrales de la iniciativa. Se trata del equipo que lidera Adriana Gallinger y que integran Maribel Navarrete, Sabrina Fernández, Carolina Kuras y Verónica Silva.
Navarrete, al hablar sobre la significación del DVN, enfatizó que "quienes han sostenido este proceso son las personas que trabajan en las cooperativas. Sin ellas, no habría nada de todo esto. Aparte por la confianza que nos tienen y que nosotros les tenemos".
Culminada en gran medida la etapa del acceso a los lotes (quedarían para el año próximo las tierras propias de la Municipalidad), indicó que ahora, y ya desde hace un tiempo, se trabaja en pro de la provisión de servicios e infraestructura. La arquitecta Fernández puso de relieve el exigente y largo proceso aún en marcha para dotar al DVN de los requerimientos urbanos imprescindibles.