Con castigos, buscan poner fin a las amenazas de bombas
“Es importante terminar con las amenazas de bomba de una buena vez, haciendo prevención en las escuelas”, sostuvo ayer la supervisora de la División Central de Emergencias, Patricia Apablaza, luego de participar del primer encuentro interinstitucional que aborda los llamados al 109 por intimidaciones públicas.
La idea de convocar a los distintos actores que intervienen en casos de amenazas de bomba para tratar la problemática surgió a raíz del auge que los asesores de emergencias constataron en el último tiempo.
“Sólo en julio tuvimos ocho llamados, pese al receso por vacaciones”, advirtió la coordinadora de la línea municipal gratuita, una de las seis que tiene la capacidad de despachar emergencias en el país.
Como los llamados de intimidación pública se convirtieron en la última moda y por cada intervención se movilizan muchos recursos, la mayoría de las veces innecesariamente porque resultan una broma, la Central Municipal de Emergencias y la dirección de Protección Ciudadana pergeñaron este encuentro para acordar medidas tendientes a evitar futuras amenazas.
El encuentro convocó a más de 200 personas, entre jefes de las fuerzas de seguridad, directivos de todas las escuelas cipoleñas, autoridades educativas y municipales, padres y alumnos que están a la cabeza de los centros de estudiantes. “El encuentro fue un éxito”, evaluó Apablaza.
En la apertura se hizo presente el intendente Abel Baratti, quien agradeció la participación y el interés de la comunidad para tomar conciencia. Reunidos en el Centro Cultural Municipal, disertaron Apablaza; el jefe de Bomberos, Miguel Ángel Mossano; el titular de la Regional Quinta de Policía, Antonio Mandagaray; autoridades de la Comisaría 32 -una de las unidades con más experiencia en este tipo de intervenciones por la cantidad de escuelas que tiene en su jurisdicción-; el director de Protección Ciudadana, Jorge Obreque; el juez Santiago Márquez Gauna y la supervisora de Educación, Evelyn Arias.
Además de acordar medidas a seguir, el encuentro sirvió para reflexionar sobre las consecuencias que genera el hecho del llamado falso, concientizar sobre la importancia del servicio de emergencia y conocer cómo funciona el operativo de cada institución interviniente.
Movilizar recursos en vano
“Con cada llamado movilizamos a 23 personas y mientras hacemos este desgaste por una broma, podemos tener otra emergencia al mismo tiempo que cubrir”, advirtió Apablaza.
La coordinadora del 109 contó que la mayoría de los que llaman son alumnos de escuelas secundarias, de primero y segundo año. “Hay que aumentar la prevención, dando clases en las primarias, desde los sextos y séptimos grados, de manera de crear conciencia para no agotar el recurso que tenemos por una broma”, consideró Apablaza.
Los procedimientos preventivos contemplan la evacuación de todos los alumnos y los docentes, el cercado del perímetro del edificio por parte de Tránsito, la llegada de cuadrillas de Protección Civil, móviles de la Policía y de los bomberos voluntarios especializados en artefactos explosivos.
La búsqueda es exhaustiva, aunque en las decenas de casos ocurridos en la ciudad sólo una vez se halló un paquete, pero no contenía una bomba.
Ventajas de contar con la Central 109
Además de contar con grabaciones de llamadas que tiene registro de todas las desgracias ocurridas desde 2006, en Cipolletti la central se maneja con un sistema “punto a punto” que permite a los asesores comunicarse directamente con los efectores, sin tener que marcar el número de teléfono.
Incluso tiene la ventaja de reconocer la procedencia de la comunicación, de modo que no existen las llamadas privadas ni desconocidas. Si un vecino llama y por alguna razón corta, ellos pueden volver a retomar la comunicación.
“Es una línea gratuita para cualquier teléfono fijo y celular”, contaron desde el 109. El equipo, en tanto, no tiene restricciones de llamadas.
La supervisora de la central, Patricia Apablaza, explicó que urgencias no toman: “Solo despachamos emergencias. Pero atendemos con amabilidad y respondemos a todos los llamados, facilitando información al llamante para que pueda evacuar su inquietud por la vía que corresponda’’.
Además del servicio que prestan a través del 109, incluyeron el 103 (Defensa Civil) en la mesa de despacho.
“La central abarca todo y nuestro objetivo es dar respuesta los 365 días, durante las 24 horas”, concluyó Apablaza.
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