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Comer afuera, un lujo que los cipoleños ya no se dan

Por la suba de precios, la clientela de los restaurantes bajó un 30%.
Guadalupe Maqueda
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Entre achicar gastos y resistir a los tarifazos con sueldos que van por detrás de la inflación, muchos cipoleños tuvieron que resignar algo más que la compra de una prenda de vestir, un accesorio o un electrodoméstico. Para llegar a fin de mes, renunciaron al placer de salir a comer afuera.

Comerciantes del sector gastronómico consultados por LM Cipolletti reconocieron que el "bajón" se siente y mucho, pero no creen que esta crisis pueda con ellos ni funda a un país que supo levantarse varias veces.

Aun cuando algunos advierten que perdieron no menos de un tercio de sus comensales y no vislumbran con claridad qué pasará en los próximos meses, conservan cierto optimismo, acaso por sostener el negocio hace muchos años, y ganarse el paladar y la confianza de los cipoleños.

En diálogo con LM Cipolletti, Luca Mancini, de la pizzería ubicada en Belgrano y 9 de Julio, advirtió que la caída se retrotrae a abril de este año y ronda el 30 por ciento, como mínimo.

"Los primeros diez días del mes las ventas se mantienen bárbaro, después se hace difícil. Y sobre el fin de semana se siente más el pozo, porque una parte de la gente que solía salir ya no lo hace", indicó.

Es martes al mediodía, y el local tiene varias bocas que alimentar. Pero es comienzo de mes, y la pizzería donde trabaja con su padre ya es una referencia culinaria para esta ciudad, con más de 40 años de historia encima.

"Siempre tenemos gente, pero ya no la cantidad de personas que hacían cola para esperar una mesa, o pedían reserva", cuenta, mientras atiende los pedidos y el olor a pizza recién sacada del horno hace rugir el estómago.

A pocas cuadras de ahí, en otro reconocido restaurante cipoleño que abre sus puertas en Villegas y Fernández Oro, su dueño, conocido como el Paraguayo, invita a pasar con una sabrosa empanada casera de carne cortada a cuchillo.

También confiesa no ser la "excepción a la regla" y acota: "La gente está cada vez más reacia a gastar, amén de los precios que suben, porque todo sube, verduras, lácteos, carnes, la luz y el gas. Eso también incide".

Jorge "el Paraguayo" Romañuk dijo que afortunadamente no han tenido que despedir a nadie.

Aseguró que logra llenar el lugar los viernes y sábados, con reuniones bailables; y los lunes también le va muy bien con el tradicional puchero.

Hace 27 años que tiene su negocio y dijo que soportó las "peores crisis" y sigue en pie. "Este es un país que se levanta en poco tiempo", apuntó.

Pero aun así reconoció que entre el 20 y el 25 por ciento de su clientela ya no viene, y sostuvo: "El paladar está triste. El hombre no puede estar contento si no le alcanza para lo básico, y ese hombre es mayoría".

Algunos precios
Los restaurantes tratan de tentar al público con platos especiales y menús del día que van de los $120 hasta los $250. Otros implementan descuentos de hasta el 50 por ciento un día a la semana, y así van sorteando el mal momento.

"Para una familia tipo – un matrimonio y dos hijos- que sale una vez a la semana, son 1500 pesos.

Al mes, son 6 mil pesos, y se vuelve pesada la cosa", advirtió el Paraguayo, y agregó: "Acá los clientes todavía se pueden defender, pero aquel que gana 10 o 12 mil pesos no puede salir más a comer".

Pablo, un empleado del local ubicado en Roca y Villegas, reconoció que la caída se siente y mucho.

En su caso, ronda el 30 por ciento. Comentó que siguen trabajando bien los viernes y sábados por la noche; y coincidió en que los primeros días de cada mes hay más movimiento. "El bajón ya se nota en la calle, la gente no sale", concluyó.

Por la caída del consumo, y sin más comensales en sus mesas, hay locales que directamente cierran más temprano.

Otros sacrificios en la mesa son resignar la entrada o el postre, y pedir platos y bebidas más baratas. O volcarse por alternativas más económicas, como el delivery o las casas de comidas rápidas.

La buena noticia
Más neuquinos en las mesas locales

Mientras pierden comensales cipoleños, Jorge Romañuk, del restaurante ubicado en Villegas y Fernández Oro, comentó que reciben clientes nuevos oriundos de Neuquén, donde los precios superan la carta que ofrece Cipolletti. "Acá es más barato comer, por 250 pesos se puede comer una buena porción de comida casera", sostuvo. Como en otros rubros, la diferencia de precios con los comercios vecinos inclina la balanza a favor de los cipoleños.

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