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Clases para media escuela

En la Primaria 53 hubo desbordes cloacales, pero Educación resolvió no suspender la actividad. Sin embargo, se ausentó el 50% del alumnado.

Al ser informados del anegamiento con aguas servidas, muchos adultos resolvieron no dejar a sus hijos en el colegio.

En Cipolletti se registró ayer la primera controversia luego del decreto del Ejecutivo que prohibió a los directores de escuelas la suspensión unilateral de la actividad educativa. El sistema cloacal de la Primaria 53 desbordó y aguas servidas invadieron parte del predio de la calle Sarmiento. Sin embargo, el Consejo Escolar Local determinó que no era necesario interrumpir las clases y las puertas del establecimiento estuvieron abiertas, aunque con una cantidad de alumnos mucho menor.
Al llegar al edificio, las autoridades del colegio contemplaron los desbordes cloacales y el anegamiento con efluentes del sector exterior del predio. Ante la nueva normativa, dieron aviso a los referentes del Consejo Escolar Local y advirtieron a los padres de la situación a medida que iban llegando con los estudiantes del turno mañana.
"Casi la mitad se llevó a los niños a su casa", reconocieron desde el establecimiento.  
Los docentes cuestionaron los alcances del decreto firmado por el gobernador Alberto Weretilneck porque genera incógnitas y demoras al tener que tomar determinaciones en casos como el que se dio ayer. "No hay un protocolo, ni está muy claro el mecanismo para definir qué se hace", afirmaron.
Oscar Cifuentes, delegado de Educación en el Consejo Escolar Local, fue convocado al lugar y consideró que el ciclo lectivo no debía interrumpirse.
Y a media mañana, personal de Aguas Rionegrinas realizó tareas de mantenimiento para desobstruir las cañerías cloacales, con lo que la emanación de agua servida comenzó a disminuir y por la tarde la actividad estuvo más próxima a la normalidad.
El nuevo mecanismo para evaluar si un inconveniente en un edificio amerita cerrar la escuela genera algunas complicaciones que deberán resolverse. Ayer casi la mitad de los padres decidió retirar a los alumnos principalmente porque a poco del horario de comienzo de la jornada se desconocía si las clases serían suspendidas o no. "Esa demora genera incertidumbre y se debe a la imposibilidad de que los directores tomen la decisión", afirmaron en la escuela.
Por ello, y a pesar de que oficialmente hubo clases, no es ilógico el planteo de varios maestros de la escuela de que funcionando con la mitad de los alumnos no puede considerarse que ayer el ciclo lectivo se dictó con normalidad. Lo que (casi) equivale a un día perdido.
 
Problema de fondo
Algunos adultos plantearon la posibilidad de pedir por escrito la interrupción de las clases hasta que se solucione totalmente el problema del sistema cloacal de la escuela. Es que, según se afirmó en el lugar, los desbordes se repiten con preocupante peridiocidad.
Se presume que las viejas cañerías de hormigón armado han cedido y que por ello se redujo su eficiencia. "Habíamos acordado con Educación que todas las semanas se iba a limpiar, para impedir que haya desbordes como el de hoy (por ayer). Pero pasaron varios días sin que venga el personal y el sistema colapsó", mencionaron los directivos de la primaria.
La comunidad educativa reclama al Consejo Escolar que se realice la reparación de los ductos averiados para no volver a sufrir inundaciones con desechos cloacales.

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