El clima en Cipolletti

icon
Temp
54% Hum
LMCipolletti gatos

El relato de la dueña de Coco, el gato que movilizó a Cipolletti: "Era todo para mí"

A pesar del dolor por perder a "mi gran compañía en la ciudad", agradece la solidaridad de los vecinos y homenajea a Coquito. Lo había traído de Neuquén.

Llorisquea de principio a fin de la charla. Incluso en más de un pasaje hace silencio para no quebrarse del todo. Aunque por momentos también se le escapa una sonrisa, más que nada al recordar el carácter y las travesuras de su amado Coco.

Se siente angustiada y no durmió nada, entre lo tarde que terminó el fallido intento de rescate y la congoja por haber perdido a su fiel y única compañía en la ciudad.

Te puede interesar...

Pero igualmente Rosario accede a dialogar con LM Cipolletti con dos objetivos fundamentales: homenajear de alguna manera a su querida mascota (era mucho más que eso para ella y lo dejará en claro) y al mismo tiempo agradecer la solidaridad, los esfuerzos y el apoyo de tantas personas e instituciones que se movilizaron para ayudarla en medio de la desesperación.

La joven estudiante de medicina oriunda Luis Beltrán era la dueña del gato que había quedado atrapado en lo más alto de un árbol y murió en la madrugada de este miércoles al caer, haciendo estéril el impresionante y espontaneo operativo de los vecinos para tratar de salvarle la vida en una noche dramáticas como pocas en la ciudad.

La historia de "Coquito"

“A Coco me lo regalaron el año pasado, lo fuimos a buscar a Neuquén. Fue una de las mejores compañías que me pudo haber tocado. Desde el primer momento sentía que era para mí. Vivía conmigo, era mi compañía para todo, mi primera mascota. Uf, cómo lo voy a extrañar”, revela con emoción la historia del desafortunado gatito, ese al que promete no olvidar jamás.

Era un poco loco, literalmente. Si bien donde vivo hay un patio grande para jugar, siempre salía y volvía, ellos son así... Con los gatos de los vecinos se juntaba, una vez lo pudimos bajar de árbol chiquito pero ahora lamentablemente resultó imposible”, lamenta al describir a Coquito.

En pleno duelo, Rocío avisa que “Coco era único y por lo pronto no pienso en reemplazarlo”. “Estaba todo el día al lado mío, me buscaba todo el tiempo, cuando me ponía a estudiar me empezaba a molestar en la mesa para que le prestara atención también a él jaja. O se hacía ver mordiéndome, era un hiperactivo terrible, andaba de acá de para allá”, lo recuerda con ternura.

Qué dijo sobre el triste final de Coco

En la parte más dura de la nota, confía qué pasó para llegar a este desenlace tan triste. “Fue el lunes, siempre cuando salgo le dejaba la ventana abierta para que vaya y vuelva, me daba culpa dejarlo encerrado. Esta vuelta, cuando regresé no lo encontré, lo busqué por todos lados…”, explica.

“Me fui a dar una vuelta por la iglesia de los mormones de acá cerca, porque oía los maullidos y lo vi trepado. Una vecina me ayudó a llamar a los Bomberos, el tema que era propiedad privada y no podían entrar. Hubo que esperar a que vinieran a abrir a la mañana siguiente, yo me quedé hasta tarde igual ahí. Ya Coco había subido un poco más, al otro día entonces recién pude llamar a los bomberos”, repasa el inicio de la pesadilla.

Rosario pidió no dejar de hacer mención a la generosidad de los cipoleños, para los que solo tiene palabras de agradecimiento. “Les agradezco un montón a Bomberos, al chico que subió y se le escapó por poco. También los otros muchachos que lo intentaron con coraje anoche en el acné, estuvieron realmente cerca. Destaco dentro de la tristeza el corazón enorme de esta ciudad, un montón de gente que me escribió, me contactaban para venir, para ayudar. Agradecida con todos porque me ayudaron un montón, los vecinos también se quedaron hasta las 2 de la mañana. Mis amigas que no se despegaron”, finalizó.

Crónica de una muerte que entristece a toda la ciudad

Ante la desesperación de la dueña, personal de Bomberos acudió al lugar para intentar rescatar al gato. Sin embargo, debido a la altura del árbol y a las limitaciones del equipamiento disponible, no fue posible llegar hasta el sitio donde permaneció Coco hasta los últimos instantes de su vida.

Para colmo, el gato se asustó y subió más alto aún. Después lo que siguió fueron distintos e intentos fallido de muchos vecinos anónimos e instituciones que intentaron salvarle la vida. Ellos también merecían otro final.

Héroes igual

"Vino un señor, Héctor, con una grúa. Se ofreció pero desde la vereda no llegaba hasta el gato. Luego apareció una cuadrilla de Edersa, lo intentó pero se dio la misma situación, que no alcanzaba. Hubo un chico que subió hasta mitad de pino, sin nada de seguridad, una desprotección. Le pedimos que baje", contó la misma fuente a este portal.

De la esperanza al drama... Es que "llegaron, entonces, unos pibes que parece hacen poda y la tienen clara (Tincho y Ulises), se fueron sujetando, llevaron tipo arnés, llegaron a tocarlo pero no hubo caso, no pudieron manotearlo y bajarlo".

"Ataron una soga, hicieron como un anclaje, cortaron el árbol con una motosierra y después desde el techo de la iglesia intentaron tirar de la rama pensando que se iba a asustar y bajar. Nunca se soltó de la rama, estampó contra el techo, revotó en el piso. Hizo dos pasos, ahí lo agarré yo como pude y fuimos con otra chica a una veterinaria, San Andrés. Era tarde tocamos timbre y nos abrió, nos atendió", agregó la proteccionista en un tremendo relato.

"Llegó muerto el gato a la veterinaria. El veterinario no nos cobró, le agradecemos porque sabemos que estaba sin vida, no había chances. Volvimos y había gente esperando la noticia, fue muy triste todo", finalizó.

¡Hasta siempre Coquito!

Leé más

Noticias relacionadas