Chacras vacías: sólo quedan 50 productores
“Estamos asistiendo a una decadencia lenta de la principal economía del Alto Valle. Se está perdiendo el trabajo de 3 o 4 generaciones de productores”. Con esas palabras, el productor cipoleño Eduardo Artero brindó un breve pero conciso pantallazo de lo que está ocurriendo con la fruticultura.
Artero, quien es el presidente del Consorcio de Riego de Cipolletti, contó que en la ciudad los productores primarios, es decir, aquellos que viven exclusivamente de esta actividad, rondan los 50. Mientras que en total son apenas más de 100, cifra alarmante si se la compara con los años de esplendor de la fruticultura.
Para el cipoleño, “esto no tiene retorno, ya está. Y lo peor de todo es que no se terminó, porque las perspectivas para las próximas temporadas son todavía más oscuras”. Según sus previsiones, la cosecha de peras y manzanas difícilmente se termine del todo, pero se va a reducir a la mínima expresión. “En unos años va a haber solo el 25% de la producción que hubo en algún tiempo”, lamentó.
Pero lo más grave, según su mirada, es que los que pierden son todos: “El problema no es que se caigan los productores, sino que lo que en realidad se termina cayendo es la economía, la principal de la región. Porque en la fruticultura el 70 por ciento es mano de obra”.
Es por eso que esta crisis no afecta sólo a quienes tienen chacras o trabajan en ellas, sino a toda la población que depende de una actividad económica que gira en torno a la fruta.
Sin embargo, en el último tiempo esta realidad ha ido mutando en forma acelerada, principalmente por el boom petrolero. Es muy común ver, año a año, cómo extensos predios que hasta hace poco lucían colmados de plantas y frutos hoy dejan de producir y son alquilados a empresas para ser utilizados como meros depósitos de maquinaria o insumos petroleros. En algunas ciudades, directamente las chacras pasan a ser yacimientos petroleros.
Temporada para el olvido
El productor cipoleño Eduardo Artero dijo que “en la situación en la que se encuentra hoy el valle, y analizando lo que pasó, en la último temporada no tendríamos que haber levantado la cosecha”.
En ese sentido, recordó que “a Europa no se mandó casi nada y encima nos perdimos cuatro meses de enviar fruta a Brasil, primero porque ellos no dejaban entrar la fruta y después por el paro de ATE en Senasa”.
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