Caminatas marinas, otra alternativa en la costa rionegrina

Las caminatas por la costa del mar son placenteras y relajantes. Escuchar sólo el estruendo de las olas y el graznido de las gaviotas transporta a un lugar de ensueño e inspirador. Pero si la travesía es por lugares a los que no siempre se llega, esas emociones se multiplican por las sorpresas que se presentarán.

Sensaciones semejantes se pueden experimentar cuando se transita por la playa que une San Antonio Oeste con Las Grutas. Es un viaje de 8 kilómetros que se realiza entre interminables cordones de dunas y acantilados, y en los que aparecen bellísimas aves marinas y otras maravillas naturales.

Ayer se realizó esa tradicional caminata que impulsó un grupo de vecinos hace 17 años y que ahora organiza Gustavo Montiel, un profesor de educación física que practica distintas disciplinas atléticas y que conduce un programa de ejercitación para adultos.

Unas 50 personas participaron de la travesía, que arrancó a las 6:30 desde la estación del ferrocarril de San Antonio. El inicio es todo algarabía y rostros felices. Pero pronto los semblantes mutarán a gestos de cansancio. Las primeras dificultades se presentan al cruzar los médanos por un sendero donde la arena esponjosa se torna pesadísima. “Pasos cortitos”, recomienda el instructor cuando aparece una elevación de unos 10 metros que parece imposible.

Superado el escollo, el azul esmeralda del golfo San Matías se presenta como una imagen cargada de alivio. “Ahora empieza la mejor parte”, aclara el docente para estimular al contingente.

Ya en tránsito por la costa comienzan a aparecer las primeras sorpresas, como huevos de caracoles que el mar expulsa. 5 kilómetros más adelante se llega a El Oasis, punto donde comienza la zona protegida por la cantidad de aves playeras que habitan allí y donde está prohibido ingresar con vehículos. Gaviotas, gaviotines, cormoranes, playeros rojizos y flamencos con plumaje rosado conviven en ese sitio privilegiado.

Desde ese punto se vislumbran a lo lejos los soberbios acantilados que reemplazan a la línea de dunas y las viviendas del primer barrio de Las Grutas: Los Acantilados.

Aquí ya empieza la zona balnearia, por lo que los caminantes seguirán entre veraneantes que bajan temprano para disfrutar del sol de la mañana.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario