Brutal asalto a un abuelo: se llevaron hasta la pelopincho

Ocurrió en Fernández Oro. La víctima fue aplastada con una bolsa de cal.

Gustavo Arroyo

arroyog@lmneuquen.com.ar

Sergio y Carmen son un matrimonio cipoleño que hace un poco más de diez años empezó a construir el sueño de la casa propia. Se hizo realidad en un loteo ubicado en jurisdicción de Fernández Oro, rodeado de chacras y con amplios espacios para criar animales, tener una linda huerta y jugar con los nietos. Pero a las auspiciosas expectativas de estos trabajadores se opuso una sólida impunidad delictiva. Y a Sergio, de 60 años, le tocó vivir la violencia y la angustia de ver cómo se llevaron gran parte de sus bienes. Sucedió en horas de la noche y hasta ayer se desconocían los autores del brutal ataque, que incluyó puntazos y amenazas de prenderlo fuego.

“Quemalo, quemalo”, fueron algunas de las frases temibles de los asaltantes que sorprendieron a Sergio, el miércoles por la noche, en su casa ubicada en el loteo de la cooperativa Covicom. Había salido a darle de comer a unos pollos y un hombre se acercó y le preguntó si arreglaba vehículos. Enseguida, señaló que se le había quedado varada una camioneta en las cercanías del barrio Martín Fierro. En realidad, fue sólo una excusa para sorprender y golpear en forma salvaje al dueño de casa. “No se dejaron ver, tenían capuchas; salieron de atrás del camión y me empezaron a patear”, explicó a LM Cipolletti.

Apenas redujeron a Sergio, los asaltantes empezaron a cargar en una vieja camioneta Chevrolet todo lo que encontraron a su paso: televisor, taladro, amoladora, aparejo de dos toneladas, cargador de batería, una pelopincho y hasta los repuestos de un vehículo que estaba para arreglar. Ensañados, con un cuchillo le pegaron varios puntazos en las palmas de las manos. Finalmente, se vieron obligados a pedirle que sacara marcha atrás la Chevrolet porque desconocían el mecanismo. Con el fin de que no alertara a la Policía, lo maniataron con sogas y le tiraron varias cobijas y una bolsa de cal encima cuando estaba en el piso.

Por suerte, Sergio pudo desprenderse de las ataduras y solicitar auxilio a un vecino. Ayer, efectivos de la Comisaría 26 e Investigaciones trabajaron en el lugar aunque sin mayores novedades del destino de lo sustraído.

Ladrones que obligan a empezar de nuevo

Aunque no lo expresen en palabras, sus rostros casi lo piden a gritos: “Queremos vivir en paz”. El loteo de Covicom se encuentra aledaño al barrio Martín Fierro y a varias chacras, algunas abandonadas. Como si se tratara de alimañas, los delincuentes se ocultan en la maleza y siguen los movimientos de los vecinos. Es así como los robos se suceden sin pausa, aunque el hecho sufrido por Sergio fue el más grave.

El lugar es jurisdicción de la Comisaría 26 de Fernández Oro y los patrullajes no existen por la aparente falta de personal. De igual modo, durante seis años las familias se vieron obligadas a contratar un sereno, que luego fue despedido por los responsables del loteo.

“No hay seguridad”, resaltó la víctima del atraco, que junto con su familia evaluaban cómo seguir y recuperarse de un robo que los dejó casi con lo puesto. Al igual que otros vecinos, se muestran resignados y sólo piensan en empezar de nuevo con la esperanza de que algún día puedan disfrutar tranquilamente de su hogar.

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