Acusan a un geriátrico de maltratar a un abuelo
Una grave denuncia, aún sin correlato judicial, cayó sobre un asilo de ancianos de la ciudad. En declaraciones a LU5, Mónica, vecina cipoleña, contó que tuvo que sacar a su papá de un geriátrico por falta de cuidados. “Lo retiré con sarna y golpeado con dos tajos en la cabeza”, aseguró.
De acuerdo con su relato, el hombre de 85 años había ingresado a la institución a fines de mayo. “Mi papá tiene demencia agresiva. Lo tuvimos que internar porque lamentablemente no lo podíamos atender con mis hermanas. Es la primera vez que mi papá entraba a un geriátrico. Estaba todo bien, pero bueno, después de un tiempo empezamos a ver cosas. Una vez vimos que tenía unos golpes en el antebrazo, preguntamos y no sabían qué decirnos. Tuvimos una reunión con la dueña y le dijimos: ‘Si no nos avisás o no hacen un informe de que se ha golpeado o que se cayó, nosotros qué podemos pensar’. ‘Bueno, si vos no estás de acuerdo y querés retirarlo, hacelo’, contestó”, narró Mónica.
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Dice que consideraron la posibilidad de buscar otro asilo, pero no hallaron lugar. “Los geriátricos están carísimos. No bajan de $17 mil y nosotros ahí estábamos pagando $15 mil. Es todo un esfuerzo para que él esté bien, lo visitábamos todos los días”, explicó.
La mujer recordó que cuando fue a buscar las pertenencias de su papá, le habían “tirado todo con bolsas afuera en el patio. Hasta el colchón que habíamos llevado y no nos dejaban ingresar”. “El estado del geriátrico es calamitoso. El olor era insoportable, las moscas arriba de la cabeza de los abuelos”, expresó. También sostuvo que a su padre le ponían prendas de otros ancianos. “Lavaban la ropa y la colgaban de los árboles que tienen atrás. Entonces decidimos con mis hermanas, que viven cerca del lugar, llevarnos ropa para lavarla y plancharla. Nos llevábamos ropa de otros abuelos que nada que ver. Ellos le ponían ropa de cualquiera, cuando exigen que esté marcada con el nombre”, declaró.
Se llamó a silencio
Luego de las terribles acusaciones contra el hogar, este medio se comunicó con la responsable del establecimiento para que pudiera dar su versión de los hechos. Sin embargo, la dueña del geriátrico se abstuvo de dar declaraciones antes de consultar a su abogado.
No critica a los empleados
Pese a las críticas por la mala atención, Mónica no responsabiliza al personal, sino a la dueña. “Los empleados no tienen nada que ver. Eran dos personas por turno. Un día llegó a haber una sola chica”, argumentó y añadió: “Mi papá ya no come solo, toma agua en bombilla. Adelgazó tanto porque ellas le dejaban el plato de comida ahí. Imaginate que no pueden sentarse a darle de comer a un abuelo cuando hay diez más”.
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