Vialidad promete abrir el tercer puente en diciembre
Ana Laura Calducci
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Cada vez que colapsa el único cruce vial entre Cipolletti y Neuquén, entre las expresiones de bronca y malhumor, más de uno se acuerda del largamente anunciado tercer puente, que lleva 8 años perdido entre las chacras. Hoy, la dilatada espera por esta obra está cerca de llegar a su fin. Según se informó desde Vialidad Nacional, el camino de vinculación está casi en un 70% de avance y, en diciembre de este año, ya se podrá cruzar en auto por la nueva traza.
Cuando se planteó esta obra de conexión interprovincial, hace casi dos décadas, la idea original era construir dos carriles por mano y hacer un cruce tipo trébol sobre la Ruta 7 para llegar hasta la Autovía Norte, en Neuquén. Incluso, se habló de un cuarto puente a pocos metros del anterior. Pero los años de demora y los altos costos bajaron las expectativas. La doble mano quedará para más adelante, en un futuro incierto.
La obra próxima a inaugurar es de un carril por mano, al igual que el cruce elevado sobre la Ruta 7, que tendrá derivadores a cada lado para ir de una vía a otra. Hoy, quienes van y vienen de Centenario pueden observar, a la altura del Cañadón de las Cabras, las sendas pavimentadas que llegan a escasos 100 metros del cruce. Del lado cipoleño, en tanto, no abundan las precisiones.
Según indicaron desde el distrito neuquino de Vialidad Nacional, el tramo pendiente estaba en un 67% de ejecución un mes atrás, cuando se hizo el último registro oficial. Víctor Rivero, titular del organismo, indicó: “Se avanzó mucho, por eso mantenemos la previsión que hicimos el año pasado y podemos ratificar que a fines de este año el tercer puente va a estar inaugurado”.
Recordó que la obra está a cargo del Órgano de Control de Concesiones Viales e indicó que esta dependencia maneja como fecha oficial de inauguración diciembre de 2015.
Aunque falta para el corte de cintas, la parte del camino que va desde el barrio Parque Industrial a Cipolletti es utilizada desde hace meses por muchos motociclistas. Bajan por la calle Néstor Rodríguez y suben a la cinta asfáltica. Desde allí, siguen casi sin inconvenientes hasta la salida de la Ruta 151, a la altura del santuario del Gauchito Gil. Sólo deben sortear dos montículos de tierra que puso la empresa constructora del lado rionegrino, para desalentar el paso de vehículos y un desvío.
Según las estadísticas oficiales, entre esta ciudad y Cipolletti, circulan unos 50 mil autos al día, dos mil por hora en promedio. Cuando el nuevo puente sobre el río Neuquén esté habilitado, gran parte de ese tránsito irá por la nueva traza, que se convertirá en una continuación de la Ruta 22. La multitrocha, entonces, pasará a ser una vía urbana.
Además de descongestionar a los puentes más viejos, esta conexión alternativa permitirá ahorrar tiempo de viaje, dado que atraviesa una zona de chacras, sin semáforos ni cruces peatonales. En los cinco kilómetros que separan a la 151 del acceso a la autovía, sólo se atraviesa un camino rural y después el paisaje muestra alamedas y alambrados con frutales hasta llegar al cañadón.
Cuando el primer auto pase por el tercer puente será un día para recordar, similar a la algarabía que generó el fin del peaje en Cipolletti. Si no existen nuevos contratiempos, los 13 años de espera desde que comenzó este proyecto vial serán historia y habrá un motivo más para brindar en las fiestas de fin de año. Quedan apenas ocho meses para comprobarlo.
Del lado cipoleño hay menos precisiones sobre los trabajos
La conexión cipoleña con el tercer puente requiere la construcción de una rotonda sobre la Ruta 151 y atravesar la banquina hasta el camino ya construido entre las chacras que llega directo hasta el viaducto sobre el río Neuquén.
En el lugar hubo trabajos preliminares, pero no hay precisiones sobre cuándo se completarán los proyectos complementarios.
La incertidumbre de este lado del río es grande porque Vialidad Nacional no entregó informes ni siquiera a los legisladores provinciales que lo reclamaron. El ex intendente Jorge Ocampos, en otro, cuestionó reiteradamente la situación porque el puente es un reclamo permanente de los vecinos que padecen los embotellamientos en la rotonda de 151 y 22.
En la comuna, que realiza gestiones por otras obras en el viejo corredor vial 29 que administraba Caminos del Valle, tampoco se recibieron detalles ni se recibió la visita de los técnicos de Vialidad Nacional que habían sido convocados para avanzar en la discusión de soluciones para el cuello de botella que representa la rotonda.
Por otro lado, ya hay dirigentes políticos que quieren reflotar la idea del cuarto puente para unir Cipolletti y Neuquén. El candidato a intendente, Bruno Bordignon, incluyó la iniciativa en su plataforma electoral para facilitar el traslado de quienes viajan diariamente a la vecina provincia, pero también para mejorar el tránsito en el ejido urbano.
Según explicó, actualmente todos los automovilistas atraviesan la ciudad hacia el extremo sur para llegar hasta los puentes de la Ruta 22. El viaducto aún en obras será una primera alternativa para reducir esos traslados, pero por el alto nivel de tránsito no sería suficiente.
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