Una sensación de vacío
Una sensación de impunidad, de vacío, de que nunca terminará el calvario. Eso es lo que seguramente sentirán en estos momentos los familiares de las víctimas del primer Triple Crimen, quienes ya se veían venir un fallo que no condenaría al responsable de la investigación de este aberrante hecho que cambió para siempre la forma de vivir en esta ciudad.
En la comunidad cipoleña se generará un nuevo sentimiento de injusticia porque aquellos que alguna vez estuvieron empapados en el tema saben que el juez Iribarren no trabajó como correspondía y se equivocó mucho. Si fue ex profeso o por falta de capacidad son las dudas que se han planteado, pero lo que nadie discute en Cipolletti es que el magistrado no tuvo un acertado desempeño en las pesquisas y en la forma de llevar adelante el caso.
La expectativa que había era que, al menos esta vez, se culpara a uno de los responsables de que hayan quedado tantas preguntas sin respuestas en el episodio más dramático de la historia local.
Nada de esto ocurrió y la sociedad seguirá exigiendo una justicia, que por estas horas se ve cada vez más lejana.
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