Una corrida que atrasa y no jerarquiza
Con la velocidad en que Marcos Lamolla se desplazó de un área a la otra en el Luis Maiolino se desvanecían los sueños del fútbol regional.
La lucha por inyectar de espectadores a los estadios y engordar los presupuestos para aspirar a divisiones más importantes se pierde ante este tipo de hechos.
Tiene la reacción del jugador aristas psicológicas que en la disputa del partido la razón no codifica, pero Diego Landeiro, DT de Roca, dio en la tecla al señalar que no son dignas de quienes se precian de profesionales al momento de arreglar contratos y exigir condiciones para entrenar.
Provoca tristeza irrumpir en el contexto nacional así. Nadie se hubiera acordado del partido más importante de Río Negro si la TV federal no devolviera a cada instante esa triste corrida.
La definición en el gol de Oscar Negri merecía otro escenario. Hasta su comportamiento ante los hechos fue digno de un gran capitán.
La corrida de Lamolla es una de las imágenes más fuertes de los últimos años, como la patada de Juan Cifuentes a la cabeza de Nicolás Alegría en el piso y el planchazo volador de Laureano Tello sobre Jonathan Morán.
Roca y Cipolletti se necesitan para seguir creciendo. La rivalidad es histórica, los errores también. Se prohibió la asistencia del público visitante para evitar la violencia. Se tornará imposible si quienes no entienden son los propios jugadores, los responsables de jerarquizar su profesión.







