Una búsqueda dramática

Tiene severos problemas mentales y puede ser un peligro para sí y para terceros.

Un policía jubilado que está en situación de calle, tiene severos problemas mentales y puede ser un peligro para sí y para terceros provoca enorme preocupación en la Isla Jordán. Nadie sabe mucho de él, dónde se encuentra ni en qué condiciones está. Se trata de Ángel Jesús Soto, de más de 50 años, quien hasta hace pocos días vivía en una precaria vivienda en construcción, ubicada en inmediaciones al kartódromo. Pero de allí tuvo que irse. El propietario del predio dio aviso a la Policía y lo sacaron.

“Yo no sé dónde está ahora y estoy muy preocupada. Tengo miedo de que en cualquier momento me llamen para decirme que está muerto o se mandó una macana”, expresó su hermana, Silvana, con el hilo de voz que podía sostener en medio de la angustia. En diálogo con LM Cipolletti, aseguró que su hermano no puede vivir en la calle porque es un enfermo mental y puede ser un peligro para cualquiera. “Ya tratamos de convivir con él y no se puede. Todos le cierran la puerta y no deja de ser mi hermano. Necesito que lo internen. Yo no tengo problemas de hacer lo que me pidan”, concluyó.

El Municipio ha intervenido varias veces, pero hasta ayer no había podido revertir la situación de vulnerabilidad de este hombre. La secretaria de Desarrollo Humano, Sandra Contreras, contó que recurrieron a la Defensoría 3 para que tome cartas en el asunto, y en octubre, el Centro de Atención de Defensa Pública del Poder Judicial intimó al hospital para que se haga cargo de un tratamiento. El problema es que no es tan sencillo encontrar al hombre y que preste su voluntad. “La familia puede pedir la curatela a la Justicia para que sea internado”, aseguró Contreras. Y agregó: “Entre todos tenemos que hacer algo”.

Desde el Municipio también establecieron contacto con la Policía neuquina, donde el hombre ejerció su profesión, para que ofreciera contención y tratamiento. Sin embargo, Contreras advirtió que la respuesta fue negativa porque el equipo interdisciplinario de esa fuerza dice que se ocupa del personal que está en actividad.

Mientras tanto, el hombre permanece a la deriva y varias veces intentó agredir a propios y extraños, con hachas y cuchillos. Tiene varias denuncias por esa situación. “Hay una cuestión de base mental que hay que tratar”, apuntó Contreras. Según su hermana, es psicótico, esquizofrénico y alucina. Difícilmente se puede sostener una conversación con él y en oportunidad de compartir una Navidad, quiso matar a toda su familia.

“Ya tratamos de convivir con él y no se puede. Todos le cierran la puerta y no deja de ser mi hermano. Necesito que lo internen”. Silvana, Hermana de Ángel Soto

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