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Una atleta trasplantada de estirpe ganadora

La cipoleña Patricia Woudwijh volvió a destacarse en una competencia, obteniendo siete medallas.
Con gran entusiasmo, la vecina de esta ciudad pidió a la comunidad no tener temores a la hora de donar órganos.
 
La cipoleña Patricia Woudwijh, de 44 años, volvió a descollar en una competencia internacional de natación realizada en la ciudad de Buenos Aires y obtuvo un total de siete medallas en distintas competencias realizadas a lo largo de cinco días entre el 17 y el 21 de noviembre.
Participaron personas de varios países y la representante local fue una de las dos rionegrinas protagonistas de la fiesta deportiva, junto a Teresita Paniceres, de la localidad de Cervantes.
Sin dejar de agradecer a su profesor Marcelo Ramírez, la deportista local destacó que los triunfos conseguidos en Buenos Aires, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), fueron producto de un trabajo “bastante duro porque no tuvimos mucho tiempo para prepararnos”.
Enseguida, Patricia, lejos de los personalismos, recordó su esfuerzo por promover la donación de órganos y puntualizó que “más que un logro personal, sirve para las campañas que estoy haciendo sobre la donación de médula ósea”.
Ante los resultados, la deportista reconoció que “esto para mí es muy fuerte” y se entusiasmó con la posibilidad de intervenir en el mundial para personas trasplantadas que se realizará el próximo año en Suecia.
 
Gloria compartida
Convencida del camino que recorre tras su trasplante de hígado, efectuado en el año 2000, Patricia piensa en impulsar el deporte y “armar un grupo de gente trasplantada, que sepan que existen estos torneos (como el realizado en el Cenard)”.
Está claro que la atleta cipoleña no quiere la gloria deportiva para ella sola ni tampoco disfrutar de una óptima calidad de vida y no compartirla con otras personas trasplantadas que pueden desarrollar una vida normal y hasta alcanzar destacados logros en el ámbito deportivo o en otras esferas.
Por ese motivo, expresó que “estoy orgullosa” y planteó que “uno tiene que ser muy positivo”.
Implacable, la atleta local alcanzó el podio en los 50, 100, 200 y 400 metros libres, además de los 50 metros pecho. También participó de los 3.000 metros de marcha.
 
Desafíos
El entusiasmo de Patricia contagió a una joven de San Martín de los Andes que también se sumó a la competencia en el Cenard. Sin embargo, el gran objetivo de la vecina de esta ciudad, casada con Luis, es sumar a jóvenes y adultos de la región y comprometerlos con la práctica deportiva.
El año pasado, Patricia participó de los Juegos Olímpicos en Australia y ahora se prepara para el verano. “Tengo que hacer fondo”, confesó, que le servirá para los desafíos del lago Lácar y la bajada del río Negro, en Viedma.
Tanto Woudwijh como Ramírez se mostraron agradecidos con el acompañamiento del gerente del Club Cipolletti, Carlos Funes, y recordaron que en el 2007 empezaron con las prácticas de natación. Después, Patricia se transformó en una verdadera atleta y ahora, en forma permanente, desarrolla intensas rutinas para llegar bien a las competencias.
Por otro lado, la atleta local no descuida su salud y se somete a estudios médicos cada cuatro meses. “Creo en los sueños”, comentó, aunque sus sueños son una realidad tangible y que se reflejan en un rostro sonriente y en una vitalidad desbordante.
Dentro de no mucho tiempo, Patricia cumplirá otro "sueño", difundiendo a través de LU19, en su programa propio, la donación de órganos.

"Recicla tu vida, dona los órganos"

Patricia Woudwijh sabe lo que es estar en una lista de espera y por eso pide a la sociedad concientizarse sobre la donación.
 
“Recicla tu vida, dona los órganos”, es el lema omnipresente de Patricia Woudwijh, quien atravesó situaciones límites como estar seis meses en una lista de espera de donantes.
    Decidida, pide a la sociedad superar los mitos en relación al tema y ser generoso. Su esposo Luis se encargó de contar una anécdota triste, pero que pinta muy bien lo que una persona sana puede aportar a un enfermo.
    El vecino recordó que tras el cruce a nado del lago Lácar, el animador de la competencia le manifestó que por primera vez en 24 años una persona trasplantada completaba el desafío. Y después, casi sin poder contener la emoción, señaló que su hija había fallecido esperando un órgano.
     Una de las tantas historias que, con un donante, puede terminar de otra manera.