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Roberto Abel, recuerdo vivo de un cipoleño que hizo historia

El nuevo anexo paleontológico del Museo Carlos Ameghino lleva su nombre. Su compañera de la vida lo evocó con emoción.

Roberto Abel fue un reconocido vecino cipoleño que dedicó su vida a la investigación y a la difusión de conocimientos en la ciudad. Fue historiador y un destacado pionero de la paleontología regional, habiendo fundado el Museo Carlos Ameghino.
Justamente esa institución inauguró, días atrás, un nuevo anexo ubicado en calle Perito Moreno 70, a metros de Mengelle, el cual fue bautizado con su nombre.
Abel adquirió una importante notoriedad luego de que en 1985 descubriera restos fósiles de un dinosaurio carnívoro que puso la atención científica mundial en el Alto Valle. Se trató de un animal prehistórico que desde ese momento pasó a denominarse Abelisaurus. Una réplica de él fue construida por especialistas y formará parte de la exposición permanente del museo cipoleño. El artesano Abel Montes, de Córdoba, fue el encargado de modelarlo de acuerdo a los restos fósiles encontrados por don Roberto.
Luego de la exitosa muestra de este material, que se realizó el viernes 16, la viuda de Abel, Amalia Sánchez, aseguró, con lágrimas en sus ojos, estar “muy agradecida, muy emocionada" por el reconocimiento. "Es un premio muy merecido. Desde donde esté seguro lo está viendo”, señaló.
A su vez, recordó el momento en el que su marido concretó el histórico hallazgo. “Vino del lago Pellegrini y me contó que tenía un bochón grande de yeso en la camioneta, pero que no sabía lo que era. Lo preparó y lo mandó al Museo de Ciencias Naturales. Cuando, su amigo, el doctor Bonaparte lo llamó y le dijo que iba a llevar su nombre, lloraba en el teléfono”, sentenció la mujer.
 
Un largo peregrinar
Abel, cuya profesión fue la de empleado municipal, no sólo descubrió al Abelisaurus Comahuensis -un carnívoro de unos 75 millones de años-, sino que también encontró un fósil de una tortuga, que recorrió toda Europa.
Según comentan quienes lo conocieron, el vecino salía en su vehículo a recorrer los campos en busca de huellas del pasado. Su rastrojero lo llevó por toda la provincia. La experiencia adquirida y los conocimientos incorporados a través de la lectura lo pusieron al frente de exposiciones, disertaciones y charlas educativas en distintos ámbitos.
Desde la Secretaría de Cultura de Río Negro, organismo que impulsó el homenaje a este reconocido vecino, destacaron que “se trataba de un hombre que se desempeñaba con mucho amor y dedicación en una actividad que era su hobby. Invirtió recursos propios y remó contra la corriente en tiempos en que los gobiernos no destinaban tanto interés a la cultura”.

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