El clima en Cipolletti

icon
20° Temp
73% Hum
LMCipolletti

¡QUÉ FÚTBOL… SEÑOR!

De culés y merengues. (Por Alfredo Celani, especial para La Mañana online) (Crédito foto: AFP)
Cipolletti.- Observar lo que los foristas de las páginas más deportivas de España –Marca o As- plasmaron en sus espacios tras el clásico de ayer sirvió para comprobar que ellos, los de la tribuna, claro, son tan sanguíneos como los hinchas de estos lados. Si, como los bosteros, las gallinas, los diablos, los cuervos, los naranjas o los del capataz cipoleño. Ponen (escriben) lo que sienten; sin rubor, sin diplomacia y ningún respeto. Bah, sin importarles nada. Son palabras que les salen del mismísimo corazón, tan ardiente y pasional como el de cualquiera fanático tribunero.
Por eso, para quien esto escribe, fue un singular y curioso entretenimiento repasar anoche esos segmentos que sólo aparecen en los diarios digitales. No sin dejar de soltar más de una risotada por las frases de aquellos.
Si esa poco más de media hora fue un momento de la noche que me permitió dejar a un lado la pantalla chica y evitar esos programas nuestros que adormecen o se van por la borda, hay que confesar que lo de la tarde –hablo en este caso del encuentro clásico entre los más empinados y caros equipos españoles- fue una maravillosa y única oportunidad para que los ojos pudieran asistir a una de las demostraciones de fútbol que hace rato –y bastante rato- no veía. Al menos yo.
Sin que la referencia delate el tiempo que llevo en estas cosas, creo que la vez anterior que pude observar un despliegue de fútbol tan total como el de este lunes fue viendo aquella selección de Holanda del 74 del gran creador de un estilo como Rinus Michels.
Lo de este lunes valió todo. Hacerle un paréntesis al laburo, postergar la cita del café de la media tarde en el boliche con amigos o encargarle a la mujer la búsqueda de los chicos en el cole. Esos noventa minutos de Barcelona y el Real Madrid justificaban con creces cualquier faltazo para instalarse frente a la pantalla chica, mediana, grande o los de Hig Definition de esta modernidad que hace de cuenta que te encontrás en una mismísima platea del Camp Nou (así se debe decir y no al revés) para apreciar lo puntilloso de cada detalle técnico y estratégico de un equipo –como el Barcelona- que brindó una verdadera demostración de fútbol ante un rival como el Real Madrid de igual “peso monetario” (¿saben que el caudal de jugadores de cada escuadra sobrepasa los quinientos millones de euros?) y con  jugadores también estrellas y algunos recientes campeones del mundo.
No les voy a comentar el partido que todos habrán visto. Pero se puede reiterar que fue una delicia como espectáculo de juego bien concebido. De toques, infinidad de toques, hacia delante, al costado o atrás, pero siempre pensando en el armado de esa jugada letal que en este caso equivalió a perforarle cinco veces la portería (como la nombran ellos) al súper campeón Casillas, el de la bella novia y reportera de TV española.

¡Que fútbol, por Dios, el del Barcelona!

Por momentos si hasta no parecían ser jugadores “normales”. Por todo. La precisión, calidad, potencia y efectividad. Uno podría imaginar que eran robots o bien muñequitos digitales que se movilizan con precisión de electrónica suiza.

Como juegan esos monstruos como Iniesta, Xavi, el goleador Villa, los defensores Piqué y Puyol, o ese imponente lateral- volante- delantero que es Dani Alves.

Ah, por supuesto, y el de sangre nuestra (Lionel MessI) pero modelado futbolísticamente al estilo de ellos. Que es cierto que le faltó el gol a este gurrumín hecho adulto como jugador. Hubiera sido la frutillita del postre. Pero vaya cómo asistió para las conquistas de otros y aquel chanfle maradoniano del arranque del partido que rebotó en un palo del ya vencido Casillas, fue como un aviso para lo que vendría después.

Todo un regalo para un lunes que resultó inolvidable. Un verdadero placer. Quizá es la sensación que muchos comparten.

Hasta la próxima.