Protesta artística en defensa de la Escuela de Folclore
La histórica Escuela de Folclore de Cipolletti, que ya cumplió 47 años, hace tiempo que viene padeciendo serias dificultades. A pesar de algunos paliativos y donaciones, que le permitieron renovar los pisos y pintar todas las paredes, entre otras cosas, las condiciones en las que funciona lejos están de ser las ideales.
Estas dificultades que están atravesando generaron serio malestar tanto entre los docentes como entre alumnos, padres y vecinos de la ciudad. Es por eso que organizaron una jornada artística de protesta, con bandas musicales y shows dancísticos, que realizarán hoy a las 19 en la plaza San Martín.
José Santander, profesor que se desempeña en la institución local, recordó que los inconvenientes que padecen a diario son muchos, pero que la principal demanda es la de la creación de cinco cargos. “Hoy tenemos, por ejemplo, una docente que no cobra hace un año y cuatro meses. Hay profesores a los que se les paga con lo que logramos recaudar con la cuota que pagan los alumnos a la cooperadora. Es necesario que cuanto antes se regularice el plantel docente de la institución”, remarcó Santander.
El docente dice que la excusa dada por las autoridades es “que faltan firmas, que faltan papeles. Ya estamos cansados de esta burocracia, porque se han ido cumpliendo todo lo que se pide y siempre falta algo”. Otra de las promesas incumplidas, según denuncian, es la del paso de la Escuela de Folclore a la órbita del Ministerio de Educación, ya que actualmente depende del área de Cultura.
Más problemas
Con respecto al estado edilicio de la Escuela también es mucho lo que falta. Si bien hace dos años se encontraba derruida y hoy luce algo más maquillada, hay serias falencias. La principal es la calefacción. “Tenemos tres calefactores, de los cuales solo funciona uno”, contó Santander.
Hace algunas semanas ocurrió un hecho que si bien no pasó a mayores sí pudo haber generado una tragedia. Una de las alumnas que concurren a la institución se quemó su pollera con el calorama que funciona. “Se le prendió fuego y por suerte se logró apagar a tiempo, pero pudo haber sido peor”, subrayó el docente.
El lugar también es utilizado por alumnos de otras instituciones, quienes cursan clases artísticas y meriendan allí. Y aquí aparece otro de los problemas, el de las dos cocinas, que tienen 41 y 43 años respectivamente. “Llegaron prácticamente con la escuela, hay que renovarlas”, señaló. Santander.
Los baños también tienen un funcionamiento deficiente, según denuncian los docentes, y la limpieza en el lugar deja mucho que desear. “Los profesores muchas veces tenemos que venir algunos minutos antes para barrer y acomodar el salón para dar clases”, narró Santander.
Estas situaciones, y algunas más, son las que llevaron a las autoridades de la Escuela de Folclore a resolver suspender las clases nocturnas desde el viernes último, turno en el que se dicta la carrera de profesorado en danza, habilitante para trabajar como profesor de música.
Proyecto postergado
El sueño de contar con edificio propio
Los docentes de la Escuela Provincial de Folclore coinciden en que lo mejor que lo mejor que le podría pasar a la institución es contar de una vez por todas con un edificio propio en el que poder realizar las diferentes capacitaciones y actividades que encaran diariamente. Esto, hasta ahora, no se ha concretado a pesar de reiteradas promesas que comenzaron hace ya varias décadas. Desde sus inicios y hasta la actualidad la institución funciona en las mismas instalaciones, las cuales pertenecen al consorcio del barrio 300 Viviendas, ubicado en la zona norte de la ciudad.
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