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La causa por pedofilia que estremece la región dio otro paso hacia un posible acuerdo de pena

En la audiencia del miercoles se debatió la labor periodistica y la difusión del caso. Habrá un próximo encuentro para definir si el acusado reconoce su culpa.

Se realizó el miércoles en los tribunales de Cipolletti una nueva audiencia en la causa que investiga hechos de violación de menores, producción de material de abuso sexual infantil, distribución y tenencia, que tiene como principal imputado a Nelson Bonilla Bravo, un ciudadano de nacionalidad ecuatoriana de 37 años de edad que se encuentra detenido en prisión preventiva.

La audiencia había sido convocada luego de que la fiscalía representada por Rocío Guiñazú Alaniz propusiera un acuerdo para declarar culpable al sujeto en un juicio abreviado, por lo que se esperaba la respuesta de la defensora Oficial Silvana Ayenao. Luego pasarían a discutir la pena a imponer en un juicio de cesura, o bien definirían un monto mediante el consenso, algo que aún no está descartado.

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Como primer punto se debían leer los hechos enrostrados al acusado, en los que aparecen detalles aberrantes que llevaron a que la causa se declare compleja.

Objeciones a la prensa

Sin embargo, en el arranque hubo objeciones expuestos por ambas partes como también de la defensora de Menores, Alicia Merino, referidas a la amplia difusión que adquirió el gravísimo tema, el acceso de los medios de prensa al proceso judicial y la presencia de público en la sala para seguir de cerca la audiencia.

Alegaron que hay víctimas menores de edad y que la publicación de información sensible podría causar una revictimización y afectar la investigación que sigue en curso.

Pero además la defensora Ayenao pidió también que no le tomasen fotografías al imputado porque teme por su integridad física dentro del penal en el que se encuentra alojado, donde ya “tuvo situaciones” con otros presos, expresó.

El planteo requirió que el tribunal integrado por Julio Sueldo, Marcelo Gómez y María Florencia Caruso Martín tomara un cuarto intermedio para resolver.

Al volver minutos después los jueces ordenaron que se retirara un joven pareja de un familiar de una de las víctimas. El muchacho se retiró con gesto molesto y dirigiéndole una mirada desafiante al imputado. También aceptó el tribunal la solicitud de no permitir el acceso a los medios de prensa.

El magistrado mantuvo consultó a LM Cipolletti sobre la pertinencia de tomarle imágenes y finalmente prohibió expresamente retratar su rostro. Luego, aclaró que toda la información que surja será comunicada por el área de Prensa del órgano judicial.

El presidente del tribunal, que aclaró que rige la libertad de prensa como principio constitucional -aunque tiene sus excepciones como en este caso- consultó si era factible tomar fotos sin individualizar el rostro de Bonilla Bravo.

Finalmente, el magistrado decidió tomar un nuevo cuarto intermedio y programar una nueva audiencia con las pautas informadas. La fecha la tendrá que definir la Oficina Judicial.

Tras comunicar la decisión, las partes manifestaron ante una consulta del juez Sueldo que tenían avanzado un acuerdo para declarar la responsabilidad penal de Bonilla Bravo y que incluso también están en tratativas para alcanzar un acuerdo completo, con la imposición del castigo. No obstante, la fiscal Guiñazú Alaniz indicó que mantienen discrepancias en cuanto al monto de la pena. Trascendió que la pretensión gira en torno a los 25 años de prisión.

Una acusación escalofriante

La Fiscalía acusa a Nelson Javier Bonilla Bravo de captar a niños y adolescentes a su vivienda ubicada en un asentamiento de la zona norte de la ciudad, donde les suministraba fármacos en bebidas para hacerlos perder el conocimiento y los violaba. Todo habría ocurrido entre 2023 y mediados de 2025.

Pero además filmaba esos hechos y habría enviado imágenes a al menos dos personas, una de ellas -un joven- también está imputado y detenido.

La prueba que lo incrimina estaba en el teléfono y una notebook que le secuestraron en un allanamiento efectuado en su domicilio el mes pasado, cuando fue detenido. Se trata de fotos y videos que causan escozor, según trascendió.

En ese material aparecen chicos que no han sido identificados. Pero también hay otros menores que habían quedado a su cargo, dado la relación de amistad que mantendría con sus padres. El testimonio de esos chiquitos fueron claves para comenzar a descorrer el velo de la trama de depravación que estaba ocurriendo, y que dieron inicio a la causa.

Tensión en la sala

No fue una audiencia más la realizada este miércoles en la que se debía continuar analizando la responsabilidad de Bonilla Bravo en los hechos adjudicados. Se palpaba un alto grado de tensión que quedó expuesta por el numeroso grupo de policías, superior al habitual, en el acceso al edificio tribunalicio.

Incluso los efectivos registraron con un detector de metales a las personas que ingresaban y fueron muy celosos en ese trámite. El mismo acusado también estuvo permanentemente flanqueado por dos uniformados pertenecientes al Servicio Penitenciario Provincial.

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