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Era una noche tensa en las 200: lo atraparon armado y ahora recupera su libertad

En noviembre del año pasado hubo un infernal tiroteo en el barrio cipoleño tras un presunto suicidio. Un hombre fue detenido y condenado por portación de arma. No le pudieron comprobar que la disparó.

La noche del 5 de noviembre del año pasado transcurrió con máxima tensión en el barrio 200 Viviendas de Cipolletti. Murió un joven, presuntamente producto de un suicidio, lo que generó un intenso movimiento de policías con personal del Gabinete de Criminalística con el inicio de una investigación por parte del Ministerio Público Fiscal.

Pero además el trágico hecho reavivó la disputa entre grupos antagónicos, que tuvo como consecuencia un feroz enfrentamiento a balazos que dejó a varios lesionados.

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Uno de ellos fue Alejandro Sepúlveda, quien recibió un tiro en un pie y además fue detenido por su presunta participación en la contienda, dado que andaba con una pistola 9 milímetros.

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Sepúlveda fue imputado por el delito de “portación no autorizada de arma de guerra en concurso con el delito de abuso de armas”, porque le atribuían haber atacado a balazos a dos personas a las que habría causado heridas. Junto con la formulación de cargos le impusieron la prisión preventiva domiciliaria con el monitoreo de una tobillera electrónica.

Cambio de calificación

Sin embargo, con el avance de la investigación no pudieron comprobarle que efectuó los disparos, por lo que el fiscal Guillermo Ibáñez retiró esa parte de la acusación.

Sostuvo en este aspecto que las evidencias indicaron su “falta de intención de utilizar el arma con fines ilícitos”, debido a que “no resultan claros ni precisos los testimonios de las víctimas”. Solo le quedó firme la portación.

Con ese cambio en la calificación, sumado a que Sepúlveda carecía de antecedentes penales, la causa se encaminó en un juicio abreviado propuesto por la fiscalía y el defensor Oficial Mario Nolivo.

El acuerdo planteado establecía una pena de tres años de prisión en suspenso -que no lo llevaba tras las rejas- más el cumplimiento de pautas de comportamiento por el término de dos años.

El imputado avaló el arreglo, lo que implicó que admitiera haber cometido el hecho. Al declarar sostuvo que llevaba el arma “para defenderse”.

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El juez Guillermo Baquero Lazcano aceptó la propuesta de las partes y dictó la sentencia en los términos convenidos.

Lo condenó por llevar el arma y lo sobreseyó por la acusación de los disparos.

Sostuvo que además de la confesión, la Fiscalía había reunido indicios probatorios que ponían como culpable a Sepúlveda. Destacó el testimonio de los policías que lo detuvieron, quienes le encontraron entre sus ropas el arma de fuego que el peritaje determinó que era una pistola calibre 9 mm considerada arma de guerra y que estaba en condiciones para efectuar disparos. También consideró que el imputado no estaba registrado ni como tenedor y menos como portador.

tribunales justicia
El hombre admitió que abusó de su prima y acordó pagarle 6 millones de pesos para zafar de la causa judicial.

El hombre admitió que abusó de su prima y acordó pagarle 6 millones de pesos para zafar de la causa judicial.

El fallo incluyó pautas de conducta por el plazo de dos años: fijar domicilio y no cambiarlo sin previa autorización judicial; presentarse una vez por mes en el Juzgado de Ejecución; ponerse bajo el control del Patronato de Presos y liberados; no abusar de drogas ni de bebidas alcohólicas y no cometer delitos.

Además, el magistrado ordenó dejar sin efecto la prisión preventiva del Sepúlveda y que quede en libertad de manera inmediata junto con el retiro de la tobillera electrónica, dado que la sentencia quedó firme al renunciar las partes a los plazos para impugnarla.

En tanto que dispuso enviar el arma secuestrada al organismo que corresponda para su desguace.

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