Piden dura pena por violar a sus hijas
El acusado negó haber violado a las dos más chicas y dijo que las relaciones con la más grande eran consentidas. Hoy, las tres son mayores de edad.
El fiscal Alejandro Silva requirió la pena de 25 años de cárcel para el hombre acusado de violar a sus tres hijas, una de las cuales tuvo dos niños que fueron producto de estos ataques. El pedido de condena contempla una prisión perpetua.
El imputado está acusado del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo reiterado en perjuicio de tres víctimas.
Tras lo que fue la última audiencia del juicio que se realizó en los tribunales de calle España y Urquiza, el fiscal sostuvo que “el imputado no dejó punto, ni renglón del artículo 119 del Código Penal sin cometer. Están todos los abusos contemplados en la norma”.
Y explicó que la solicitud surge de la sumatoria de penas ya que al ser tres las víctimas, son tres los delitos. Asimismo, indicó que el padre no mostró en ningún momento arrepentimiento por el daño causado.
Por su parte, el defensor oficial Juan Pablo Piombo pidió la absolución para su asistido porque sostuvo que no hubo pruebas para sostener la acusación.
Los magistrados César Gutiérrez Elcarás, Guillermo Baquero Lazcano y Santiago Márquez Gauna fijaron la lectura de sentencia para el viernes 3 de mayo a las 18 en la sala de audiencias de la Cámara Segunda.
Dijo que fue consentido
En la audiencia de ayer, el acusado brindó su versión de los hechos. Negó haber abusado de las dos hijas menores, hoy mayores de edad.
En cuanto a la más grande, con la que tuvo dos hijos, aseguró que las relaciones eran consentidas. “Ella quería”, afirmó ante los jueces.
El fiscal rescató en su alegato los dichos de la madre, quien confirmó que su esposo era un hombre violento que le pegaba a sus hijos y que los humillaba permanentemente.
Contó que las chicas le fueron diciendo muy poco pero que le deslizaron que su padre las “agarraba”.
Además, se supo que en una oportunidad el padre habría amenazado a la mayor de que si no dejaba que la accediera sexualmente, “mataría a su hermanita”.
“Ella no contaba porque prefería que le pasara a ella pero no a su hermana pequeña”, explicó Silva.
Otra de las chicas confesó que los abusos terminaron cuando su padre les dio una fuerte paliza a ella y su otra hermana y las echó de la casa. La familia vivía en un sector de la periferia de Cipolletti. “Las trataba como sirvientas, como sus esclavas, lo que hizo no tiene perdón de Dios”, sentenció el fiscal.
Por último, Silva valoró el aporte de la hija mayor quien reconoció que su padre abusaba de ella desde los ocho años.
La joven admitió que a los 17 nació su primer hijo producto de las ataques de su padre y luego a los 19 quedó embarazada del segundo.
Afirmó que los ultrajes no cesaron ni aún estando en cinta. “Cuando le decía no, la golpeaba y la forzaba bajo amenaza que le haría algo a sus hijos. Los iba a tirar al canal”, puntualizó el representante del ministerio fiscal.
“Las hijas quieren que no salga más de la cárcel”, concluyó Silva.
Según trascendió, las adolescentes describieron escenas desgarradoras del horror que vivieron. Se supo que además de los abusos sexuales, su padre las mantenía cautivas y por varios días no las alimentaba.
También indicaron que en muchas oportunidades les daba comida para perros y que a los dos pequeños les ponía bolsas de nylon en lugar de pañales.
Los hechos habrían ocurrido entre mediados de 2010 y el 7 de junio de 2011.







