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Perdió todo por el "cuento del tío"

A una vecina de la ciudad de Allen le vaciaron la cuanta bancaria tras haber sido víctima del cuento del tío en un cajero automático.
La mujer señaló que “fui al cajero del Banco Nación de Allen a realizar una extracción y en el momento en el que introduje la tarjeta, ésta me quedó retenida en el cajero sin que siquiera haya puesto el pin. Ante la imposibilidad de retirarla una joven mujer se ofreció a ayudarme, me prestó su teléfono para que llame a un número que aparecía en la pantalla del cajero, con característica de Buenos Aires”.
El número telefónico que aparecía allí no era el 0800 de la red, sino un número ficticio al que la mujer llamó y entre otras cosas le pidieron el pin para “destrabar la tarjeta”, asegurándole que luego debería ir y retirar el dinero por ventanilla.
Cuando se apersonaron, junto a su marido, en las instalaciones del banco y realizaron la consulta se percataron de la ausencia total de efectivo en la cuenta. Luego del relevamiento que se hizo se detectó que “18 minutos después del hecho retiraron mil pesos del Banco Francés de Allen, y otros mil pesos minutos después. Mientras que unas horas después volvieron a retirar mil pesos del Banco Nación de Cipolletti y al día siguiente se realizó la extracción de 640 pesos del banco Río en Neuquén. Esta plata era todo el sueldo de mi marido, junto al aguinaldo, por lo que nos dejaron sin nada”, señaló compungida la mujer.
Desde el banco les habrían dicho que “no se iban a hacer responsables por los sucedido. La plata no la vamos a recuperar nunca, pero queremos que por lo menos se dé con esta gente, porque pueden seguir haciendo estas cosas a otra gente”.
La víctima realizó la denuncia correspondiente en la comisaría, y realizó un pedido para que se pueda ver la cámara de seguridad, “la que andaba, porque la otra que hay está fuera de servicio”.
Un nuevo cuento del tío que, en esta oportunidad atenta contra una familia humilde de Allen, que vio cómo el fruto del trabajo de su jefe de hogar quedó en manos extrañas, que disfrutan de la impunidad y del sudor ajeno.