Perdió el colectivo y destrozó la boletería

Se equivocó de horario del viaje. Rompió computadoras y vidrios y golpeó a varias personas.

Una escena digna de la película Relatos salvajes tuvo lugar en la Terminal de Ómnibus de Cipolletti. Un hombre, enojado porque había perdido un colectivo, destrozó a patadas una boletería. Terminó detenido.

Ocurrió el domingo en horas de la noche, ante la atenta mirada de una gran cantidad de testigos. Según trascendió, el violento pasajero se había equivocado de horario y se dio cuenta en el lugar, cuando estaba esperando que llegue el micro. Sólo le quedaba resignarse, algo a lo que no estaba dispuesto.

Todo comenzó minutos después de las 21, cuando el pasajero ingresó al edificio de la calle Pacheco dispuesto a abordar una unidad de Andesmar e iniciar sus tan esperadas vacaciones. Hasta ese momento todo parecía transcurrir con normalidad pero, al llegar a la boletería para preguntar cuánto faltaba para que arribe el colectivo, los empleados le explicaron que el vehículo que debía tomar ya había partido hacía rato y que no había forma de hacerlo regresar para que lo recogiera.

En una primera instancia, el cipoleño les comentó que un familiar había comprado el boleto y que, obviamente, se había equivocado al comunicarle la hora. Luego solicitó que le devolvieran la plata para así poder retornar a su domicilio pero -como era de esperarse- se lo negaron porque el error era ajeno a la empresa. Esta situación no hizo más que enervar al casi pasajero.

Tras algunos minutos de discusión, el hombre comenzó a agredir tanto a los trabajadores como a los usuarios que estaban esperando a ser atendidos. “Agarró a patadas a cuanta persona se le cruzara en el camino; a la empleada, al guardia de la terminal, rompió computadoras, puertas y vidrios”, explicaron testigos.

Nadie podía creer lo que estaba ocurriendo y muchos comenzaron a abandonar el edificio por miedo a ligarla de rebote. Afortunadamente, los efectivos policiales de la Comisaría Cuarta llegaron a tiempo para calmar la situación, luego de que se diera la alerta desde la terminal. El violento quedó detenido en la dependencia, a disposición de la Justicia.Las personas que se encontraban en el lugar aseguraron que fue muy alto el grado de violencia del hombre y que también agredió físicamente a mujeres, sin distinguir nada ni a nadie. “Sacado, loco”, describió, sintética, una trabajadora de la terminal.

Un verdadero relato salvaje

Perdió el viaje

El hombre llegó a la terminal de ómnibus y esperó un rato a que llegara el colectivo en el que debía viajar. Cuando fue a preguntar si faltaba mucho, le informaron que el servicio ya había partido hacía rato y que no podía regresar.

Se la agarró con todos

Pidió que le devolvieran el dinero, pero desde la empresa le dijeron que no había sido un error de ellos. El hombre se sacó y comenzó a golpear todo lo que se le cruzara. Rompió vidrios, puertas y computadoras.

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