Más oposición a las torres
Ya son más de 200 los vecinos que se han agrupado contra la multiplicación de edificios en altura en el barrio San Pablo, donde se sigue esperando una respuesta definitiva del Municipio al reclamo.
Para muchos de ellos, la solución pasa por poner freno al fenómeno y buscar alternativas para el desarrollo urbano en otros lugares, como la Margen Sur, donde hay más que suficientes tierras para loteos y viviendas.
Así lo indicó ayer el ingeniero Gastón Buitrago, vecino del sector poblacional, quien insistió en los perjuicios que sufren los residentes de casas linderas con obras de muchos pisos y también con torres ya terminadas.
Manifestó que funcionarios de la comuna efectuaron una recorrida por el barrio para constatar los problemas pero todavía no hay una definición al respecto.
Para él, en el Municipio no existe hoy la cantidad de personal técnico necesaria como para afrontar el acelerado desarrollo edilicio en altura que experimenta el centro de la ciudad y barrios aledaños.
Sin embargo, se aguardará la contestación al expediente abierto que busca alertar sobre los inconvenientes y limitar la concreción de nuevos proyectos de obras del tipo cuestionado.
Buitrago destacó que los riesgos y perjuicios contra los vecinos se observan tanto cuando los trabajos están en marcha como después cuando los inmuebles están ya finalizados. En el primer caso, existe el peligro constante de que caigan sobre las personas y viviendas diversos objetos, como cascotes, herramientas y elementos de los más diversos potencialmente letales.
Estas dificultades se tornan crónicas y de mucho cuidado porque la ejecución de una torre elevada suele demandar entre 18 y 24 meses. Además, las excavaciones y los procesos de hormigonado con grandes máquinas pueden producir agrietamientos en las estructuras lindantes, como paredes y redes de cañerías, con su consiguiente deterioro, degradación o rotura.
En cuanto a los edificios altos ya terminados y habitados, sus efectos más negativos pasan por la sombra que suelen extender sobre las casas más bajas y por la interrupción de la circulación del viento, que ayuda a tener aireadas y libres de plagas y partículas perjudiciales a los espacios humanos.
Por estas y otras circunstancias, para Buitrago urge que el Municipio ponga en uso y valor las más de 480.000 hectáreas de la Margen Sur, donde se pueden construir casas en gran número.







