Los presos de la cárcel Federal siguen molestos por el "salario"

Dicen que está muy lejos del mínimo, vital y móvil.

Se encuentran en la cárcel federal de General Roca y aseguran que los pagos en los talleres están muy lejos del monto “mínimo, vital y móvil”.

Los presos alojados en el pabellón 2 de la cárcel federal de General Roca insistieron en su pedido del cobro de un salario cercano al mínimo vital y móvil, y cuestionaron la inflación en los precios de la cantina. Los internos ya habían impulsado un habeas corpus pero no fue contemplado y por este motivo reiteraron su reclamo ante la Cámara Federal de Apelaciones.

Mediante un recurso elaborado por la defensoría oficial, los presos enumeraron una serie de quejas expresadas en una anterior presentación. Entre otros puntos, recalcaron que el habeas corpus fue firmado por 33 presos y que se estaban violando varios artículos de la Constitución Nacional.

La mayoría de las críticas recayó sobre los responsables del Servicio Penitenciario Federal y apuntaron que cometen “abuso de autoridad, mal desempeño y abandono de personas”.

Entre las carencias, mencionaron lo que sucede en la sección de atención médica, con falta de infraestructura y profesionales médicos insuficientes “para atender demandas específicas”.

Pero lo más cuestionado fue el tema trabajo, por la aparente escasez de talleres y una abrupta reducción de horas laborales. “Lo que repercutía directamente en su peculio el que no alcanzaba al salario mínimo, vital y móvil”, indicaron en el escrito elevado a los camaristas federales.

No faltaron las quejas por la comida debido a la “falta de cocción y sospecha de caducidad de los ingredientes”. A esto, agregaron que en la cantina eran muy “elevados los precios de los productos en venta”.

Finalmente, manifestaron que la propuesta de cursos de capacitación era insuficiente y que había restricciones para la recreación.

Más allá del análisis de la situación de los presos, los jueces consideraron que no había un agravamiento de las condiciones de detención y que una gran mayoría había llegado a la región no hace mucho.

Quejas porque no les dan yerba

El primer habeas corpus fue resuelto de forma rápida y un juez federal lo rechazó. Después, insistieron en su reclamo ante la Cámara Federal de Apelaciones.

Un defensor oficial se encargó de impulsar la solicitud y en ese marco fue celebrada una audiencia con integrantes del Servicio Penitenciario Federal, el Ministerio Público y cuatro presos. Justamente, uno de los internos indicó que la mayoría era de Buenos Aires y que los salarios de los talleres “eran muy bajos”. Asimismo, aseguró que nos les daban yerba.

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