Leones regalan lentes en el Mapu
No ver bien no es sólo un problema de grandes. Muchos chicos tienen dificultades en la visión a partir de los cuatro años, que avanzan sigilosamente hasta que ya son demasiado evidentes. Entonces la detección llega tarde, cuando el niño ya no puede prescindir de un par de anteojos para desenvolverse.
Datos suministrados por la Fundación Sol Patagonia permiten concluir que la mayoría de los chicos bajo programa que envió a consulta oftalmológica eran revisados por primera vez en su historia clínica. Chicos de entre 4 y 7 años representaron los mayores porcentajes.
Gabriel Interdonato es el médico que asiste a los alumnos de la fundación desde su consultorio, en una clínica privada. Una vez que los docentes detectan el problema, derivan el caso al médico clínico y luego al pediatra para que confirmen el diagnóstico: “Mucha miopía, astigmatismo e hipermetropía”.
El especialista explicó: “Los casos que recibo son avanzados, chicos de 7 y 8 años que ya hace tres años deberían usar un par de anteojos. Esto, porque el problema se detecta tarde”.
A esa edad viene la consulta porque los síntomas son más evidentes: dolor de cabeza, visión borrosa, picazón en los ojos. Pero lo ideal sería atajar antes el problema.
“La gente tiene el problema pero no el dinero para solucionarlo”, advirtió Patricia Maneiro, directora de la Escuela 294 y coordinadora del proyecto. Es así que la fundación establece un estrecho puente con otra organización de servicio para salvar el escollo: el Club de Leones viene a suplir esa necesidad, tan cara al bienestar de los chicos y al bolsillo de sus padres.
Según informó Mariela Rochón, secretaria del proyecto Sol Mapu, desde 2010 los Leones entregaron 240 pares de anteojos a chicos que no podían comprarlos. En 2014, puntualizó, fueron 54 pares. Los beneficiarios son alumnos de los jardines 49 y 118 y la Escuela 294 del Anai Mapu.
“Son excepciones los que vienen con anteojos de la casa”, contó Rochón. Y Maneiro agregó: “La mayoría de los chicos que reciben anteojos no tienen obra social. Por eso la idea es aliviar la carga de las familias. Y el impacto es muy positivo, porque un chico que no ve no copia el pizarrón, se distrae, molesta al resto, no aprende. Con un par de anteojos, el cambio es inmediato y sintomáticamente notable”.
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