Las claves de García para quedarse con La Manzana
Ramiro García saboreó la Vuelta de la Manzana con su victoria no sólo en la Clase A5, donde defiende el título y lidera el actual, sino en la general del Patagónico por encima de los Súper R de tracción integral que no la pasaron para nada bien el fin de semana.
Desde la primera etapa que se inició en territorio neuquino e incluyó el único paso por Cipolletti, en el colmado especial de la Isla Jordán, el VW Gol que prepara él mismo en su taller con su padre se puso al frente de las posiciones.
Nunca dio muestras de tener dificultades a medida que se acumulaban los kilómetros de velocidad y cuando los vehículos de mayor potencia flaquearon, siempre estuvo cerca para avanzar posiciones.
El domingo, cuando el barilochense Néstor Dracklers evidenció problemas en la caja de velocidad en Cervantes, penúltimo tramo de la decisiva etapa, García tomó la punta de la general y la mantuvo hasta en el autódromo roquense, donde se terminó de definir todo.
La máquina del rionegrino fue la única que logró llegar en ese Clase.
El año pasado, el cipoleño había finalizado segundo en la A5 de este mítico Gran Premio del automovilismo. Lo del fin de semana fue ampliamente superador porque logró imponerse en el zonal, con el gran circo del Nacional como testigo de su regularidad, a un promedio superior a los 105 kilómetros por hora en toda la hoja de ruta.
No le pasó factura el Gol, al cual pensó en vender para mudarse de categoría tras consagrarse campeón a fin de año. El fin de semana se dio un gusto grande y entró en la historia del mítico GP de Rally que volvió a dar muestras de su vigencia tras 44 ediciones cumplidas.







