Las bandas del Anai Mapu prometen más sangre

El Petón, líder de uno de los grupos, fue baleado y se salvó de milagro.

Recibió un disparo en la cabeza y está vivo de milagro. Ya de alta en su casa en el Anai Mapu, teme que intenten terminar con lo que empezaron. Le dispararon por un conflicto de hace varios años entre dos bandas del barrio: Los Justicieros y Los Petones.

El Mapu es blanco fácil de los conflictos entre pandillas. A casi cinco años del asesinato de Alejandro Verdugo, su banda de amigos sigue con hambre de venganza. Según comentó Paula Rosales, madre de Renzo “el Petón” Díaz -el herido de bala- le habrían disparado en el marco de esta vieja disputa. Su hijo, el líder de Los Petones, es el mejor amigo de Marcos “el Rusito” Porfiri, acusado y condenado por matar a Verdugo. “Él era su amigo, pero no tuvo nada que ver”, aseguró la mamá.

La mujer no recupera el sueño. Es que desde que volvió del hospital el Petón, duerme a tres casas de distancia de los que intentaron matarlo. Admitió estar cansada de los conflictos entre bandas que involucran a su hijo desde hace ya mucho tiempo. “Quiero que hagan algo para que termine de una vez por todas”, exigió Paula, quien teme por la vida de su hijo.

El gran despliegue policial que se está realizando en la zona, para prevenir posibles altercados, la deja un poco más tranquila, aunque sabe que será sólo cuestión de tiempo hasta que el caso vaya perdiendo vigencia. “No tenemos plata para que alquile en otro lado y va a tener que vivir cerca de los que le dispararon”.

“Mi hijo era amigo del Rusito (Marcos Porfiri) pero no tuvo nada que ver (con el asesinato de Alejandro Verdugo). Espero que hagan algo para que esto se termine”. Paula Rosales Mamá de Renzo “el Petón” Díaz, líder de una de las bandas

Díaz todavía no testificó y su madre no cree que vaya a hacerlo: “No va a declarar porque no sabe lo que le pasó. Sigue aturdido y los médicos recomendaron que no lo presionemos”.

Sin su testimonio, la causa no puede avanzar. Hoy está caratulada como “autores ignorados”, ya que no hay pruebas que involucren a ningún sospechoso, aunque en el barrio todos saben de dónde vinieron las balas. Hay tres hermanos, dos mayores y un menor, imputados por tenencia ilegal de arma de fuego, a los que se los vincula con el hecho.

Frente al caos, su salud mejora sobre la marcha. La última tomografía no mostró grandes secuelas. Su memoria está algo aturdida pero ya reconoce a su familia y a su novia. Sin embargo, asegura que todavía no sabe bien qué fue lo que pasó. Los médicos le confirmaron a la mamá que el joven recordará todo con el tiempo.

Pese a que le habían pronosticado la total pérdida del ojo izquierdo, se abrió un augurio de esperanza. El mismo estudio reveló que existe la posibilidad de que vuelva a ver de acá a ocho meses. “Hay que esperar a que se desinflame la vena ocular interna”, explicó Paula.

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