La niñera del bebé de 9 meses que murió ahogado quiso matarse con un cuchillo

La muerte del bebé de Oro expuso la historia de familias sin tierras.

La postal de una casilla precaria que bordea un canal no es aislada. Cientos de familias viven sobre terraplenes que pueden desmoronarse en cualquier momento o quedar bajo el agua porque no tienen dónde ir. Pero hoy golpea el corazón porque allí murió ahogado un bebé de 9 meses en Fernández Oro.

La joven de 20 años que lo cuidaba llegó de Buenos Aires hace unos meses, junto a su marido, su bebé de dos meses y sus suegros, quienes a su vez tienen seis hijos a cargo, de entre 16 y 8 años.

En la adversidad, conocieron a los papás del bebé fallecido, que ya estaban establecidos hace algunos años y con trabajo. Ellos les dieron una mano para que pudiesen armarse una casita con algunas maderas y chapas. También le ofrecieron a la joven que cuide a sus dos hijos de 4 y 3 años, y a su bebé de nueve meses. Y su pareja comenzó a trabajar en la construcción, junto al papá de las criaturas.

El día anterior al fatal desenlace, una coordinadora de Acción Social del Municipio de Oro –Fabiana Villarroel- había concurrido al lugar para ayudarlos con algo de nylon, frazadas y alimentos. Al visitarlos, la joven amamantaba a su bebé de dos meses de vida y cuidaba a los chicos. Volvió a verla cuando fue a buscarla a la Comisaría 26, donde permaneció varias horas demorada por la muerte del bebé. “Lloraba mucho… nunca se imaginó que podía pasarle esto”, dijo Villarroel.

La desgracia se presentó cuando se cruzó a la casa de sus suegros para cocinar algo. Antes de cruzar, dejó al bebé de nueve meses arriba de su cama y a sus dos hermanitos. La casilla tenía una especie de portón para evitar el contacto directo con la acequia, pero al momento del hecho parece que se encontraba abierto. Cuando volvió, ya no estaba. “Lo primero que hizo fue tirarse al agua, recorrió el canal y no lo encontró; y empezó a gritar desesperada”, contó Villarroel.

Llamaron al papá del bebé, quien finalmente lo encontró atrapado entre las ramas. Fue tal la conmoción que la chica quiso terminar en ese momento con su vida, mientras el padre de la criatura se la llevó en un auto y, luego, encontró la ambulancia. “Todos están muy mal y entienden que fue un accidente”, comentó Villarroel.

Ayer, la Fiscalía avanzaba con la autopsia, pero no podía tomarles declaración a los padres de la criatura y a la joven niñera porque la conmoción era muy grande. Y siguen viviendo con el peligro en la puerta de sus casas. “Ahí no deberían estar, pero no tienen dónde ir y son muchos más los que viven en esas condiciones”, concluyó Villarroel.

“Ahí no deberían estar, pero no tienen dónde ir y son muchos más los que viven en esas condiciones”.Fabiana Villarroel. Coordinadora de Acción Social del Municipio de Fernández Oro

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