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La Manzana y la Pera a la sustentabilidad

La Secretaría de Fruticultura de Río Negro presentó el Plan Frutícola Sustentable, que busca generar un cambio radical en el sistema de subsidios y asignaciones. También aspira a reconvertir unas 7 mil hectáreas de productores más pequeños en busca de la rentabilidad perdida.

La Secretaría de Fruticultura de Río Negro presentó el Plan Frutícola Sustentable, que contiene las líneas de acción para sacar al sector de la crisis estructural que lo viene acosando desde hace décadas. E&E conversó con Julián Álvarez, secretario de Fruticultura de Río Negro, y Osvaldo Preiss, el director, para conocer los alcances del programa que había anticipado este diario el año pasado.
El plan para una fruticultura sustentable contiene 10 líneas de acción en diversos campos, que incluyen asociativismo, inserción de la región, mejora de la eficiencia, reconversión, diversificación, condiciones de mayor equidad, competitividad regional, un sistema de información unificado y seguridad jurídica para los productores, entre otros.
“Creemos que ya no se puede mantener un sistema que ha demostrado que a lo único que lleva es a la desaparición de la superficie eficiente y del productor eficiente. Quedan en Río Negro unas 43.000 hectáreas. Antes había unos 5.000 productores y hoy apenas quedan 2.200; y donde el 35% de la superficie está concentrada en el 3% de los productores, que son las grandes empresas”, apuntó Álvarez.
Además, según Preiss, los subsidios que se han entregado no han permitido ni siquiera parar esta caída y los productores siguen desapareciendo. “Por eso era necesario intervenir con un plan que modifique los parámetros de valuación y de compensaciones, y fundamentalmente que le dé sustentabilidad al pequeño y mediano productor”, señaló el secretario de Fruticultura.
Para los responsables de Fruticultura de Río Negro, el promedio de la producción de fruta de la región es bajo, y cuando se le saca lo que va a industria es más bajo aún. “El valle, en promedio de producción, está en los 35.000 kilos por hectárea de manzana, pero luego el 50% va a industria, entonces está produciendo sólo 18.000 kilos. Una región no se sostiene con esos números. Se sostendrán algunos productores o empresas”, precisó Preiss.
La herramienta clave para transformar este escenario que se trazaron en la Secretaría de Fruticultura es direccionar los fondos que se repartían hasta ahora a todos por igual con un criterio selectivo, que recomponga la eficiencia productiva y atienda los casos de cada productor. Hasta ahora, el tradicional subsidio por extensión acreditada en el Respa del Senasa implicaba unos $2.000 por hectárea con un tope de 20 en concepto de poda. En total, el año pasado Río Negro destinó casi $87 millones para asistir a los productores frutícolas. Pero dentro de ese monto había otras ayudas que no eran subsidios, como la entrega de dispensers, gasoil o la compensación por daños de granizo extraordinario. Y desde que arrancó la gestión de Carlos Soria, y luego la de Alberto Weretilneck tras el fallecimiento del primero, entre todos los planes se otorgaron unos $200 millones.
“Nuestra intención para este año es contar con 80 millones, pero para el plan frutícola ya manejados bajo el nuevo criterio de reparto, que es lo único que creemos que puede cambiar la realidad”, indicó Álvarez.
Uno de los pilares del plan frutícola es la diversificación de los productores hacia otros cultivos frutales, forestación, vid o forrajes. A modo de ejemplo, Álvarez explicó que a un productor de edad avanzada que se quedó solo en la chacra con su mujer y tiene una superficie obsoleta le van a recomendar asistirlo no reconvirtiéndose a cereza sino, probablemente, hacia forrajes, vinculándolo con algún centro de acopio para alimentar feed lots a través de algún esquema asociativo. Además, esa modalidad podría instrumentarse a través de un fideicomiso y donde haya una empresa de servicios que  le provea las labores al productor.
En cambio, cuando el productor sea una persona pujante le vamos a proponer una reconversión o una diversificación hacia frutos más intensivos.
Forrajes
Con respecto al tema del forraje, Álvarez sostuvo que “estamos preparando y analizando una forma de producir forrajes para los pequeños y medianos productores de superficies chicas, a través de una organización que garantice la compra de esos forrajes y la continuidad de la venta. Por ejemplo, donde pueda participar de un fideicomiso como proveedor o como fiduciante aportando dos temporadas de forraje como cuota”. La otra idea es una asociación en la que participarían el INTA, las provincias y la sociedad rural, para la creación de un establecimiento para engorde de animales regional en el Alto Valle, quizás en el Valle Medio o Inferior, para generar un aporte de carne con hueso a la zona patagónica el cual va a necesitar mucho forraje. Ahí participarían los pequeños y medianos productores.
Según Álvarez, la intención de la Secretaría de Fruticultura es que se diversifiquen hacia otros cultivos unas 7.000 has del Ato Valle, casi un 20% de la superficie total en producción.
En tanto, el plan de reconversión en peras y manzanas apuntará hacia nuevas variedades  que tengan salida de mercado. De todas formas, a los pequeños productores les van a pedir que diversifiquen parte de su producción para evitar quedar dependientes del monocultivo que está mucho más expuesto frente a una crisis de precios. “Si bien el productor chico a veces dice que no tiene escala para sumar otros cultivos, la diversificación tiene una ventaja y es que los que vayan a forrajes está previsto que sea de forma transitoria para volver a otros cultivos de mayor rentabilidad a largo plazo. Lo que queremos hacer es que con aquellos espacios no competitivos es ponerles un cultivo rápido que les cambie la ecuación”, indicó.
Comercialización
Otro de los ejes del plan es la introducción de mejoras en la comercialización y que el retorno llegue al productor. Para ello recomiendan esquemas asociativos y no asociativos que brinden un buen retorno al productor.  Entre los asociativos pueden ser esquemas de alianzas entre un empacador de fruta mediano y un grupo de productores chicos; o entre productores. Hay distintos tipos de asociaciones.
Y también de grandes empresas que hayan mantenido durante años un buen trato con algunos productores que aunque no haya contratos les ha permitido un ingreso razonable para mantener la chacra en buen estado productivo.
Otra de las apuestas será incentivar el mercado interno argentino para lo cual ya mantuvieron reuniones junto al gobierno de Neuquén, para impulsar un plan conjunto para delimitar estrategias en los grandes mercados concentradores y también a nivel regional.
De todas formas, no se descarta utilizar algún tipo de asistencia frente a situaciones extraordinarias en los mercados que afecten los precios de la fruta. “La idea es utilizar las compensaciones, cuando haya una crisis por la situación de los mercados. El plan es dar un respaldo a través del fortalecimiento del empleo con mecanismos como la devolución de las contribuciones patronales, que ya estamos implementando como prueba piloto,  y queremos hacerlo sobre algunas variedades que no alcancen en el mercado el costo de producción”, indicó Álvarez. Las contribuciones patronales que debe abonar el empleador a la AFIP representan el 25% del total de aportes de un trabajador.
Con respecto al financiamiento, el secretario de Fruticultura precisó que la idea es utilizar las líneas que tiene la Secretaría de Fruticultura. “Serán créditos que devuelven los productores que vamos a supervisar. Contamos con grandes líneas de financiamiento para maquinaria, adquisición de bienes y capital trabajo. No podemos hacer un traje a  medida de cada productor, pero sí que las orientaciones se adecuen a resolver los problemas estructurales. A unos, préstamos para reconversión y diversificación, y a otros para capital de trabajo.
Todos los productores frutícolas deberán inscribirse al plan y presentar un proyecto que será supervisado por la secretaría. 
Según Álvarez, la Federación de Productores Frutícolas de Neuquén ve con buenos ojos el plan. “Muchos productores se han dado cuenta de que el subsidio les hace mal. Le sirve a una chacra que manda todo a industria y prácticamente no tiene mano de obra.
La plata mal distribuida les hace perder rentabilidad”, señaló.
Las exportaciones de fruta crecerían 20% este año
Al cierre del primer trimestre de este año, los embarques de peras y manzanas a ultramar totalizaron  las 200.000 toneladas. En peras, se despacharon 160.000 toneladas, un 26% más que en el mismo período del 2012 y un 13% menos que en 2011 como explicaba. En tanto, en manzanas, salieron 40.000 toneladas, lo que implica una recuperación del 29% con respecto al 2012 pero una caída del  22% con respecto al 2011. Así lo reveló a E&E un relevamiento de la Secretaría de Fruticultura de Río Negro.
Desde el organismo prevén que si se mantiene esta tendencia este año se exportaría un 20% más en peras y manzanas.  “Y si se recupera Rusia, el principal destino de exportación de la fruta a partir del próximo trimestre, el crecimiento de las exportaciones podría ser aún mayor”, indicó Osvaldo Preiss.
Durante el primer trimestre, las exportaciones argentinas del año se vieron favorecidas por problemas de la producción en Polonia, uno de los principales abastecedores de fruta a Rusia. Esto disparó los precios. El problema es que, luego el mercado ruso empezó a mostrar cierto estancamiento finalizado el primer trimestre y  por eso la incógnita de cómo podría evolucionar la situación.
Con respecto a Brasil, el segundo destino de las exportaciones que concentra casi el 35%, la fruta se empieza a enviar sobre todo a partir del segundo semestre. Preiss recordó que las restricciones que impuso Brasil a las exportaciones de fruta el año pasado ya no están, aunque sigue la observancia alta del programa de carpocapsa, un requisito fitosanitario del país vecino que a veces demora los embarques.
En lo que refiere a los jugos, a los que se destina el 50% de la manzana y casi el 25% de la pera, hubo una caída del precio internacional del 33%, que va a perjudicar a los productores. Los precios podrían mejorar si se eliminan los sobre stocks que hay en Europa y China. Igual para este año ya está jugado y el grueso de la fruta ya se compró a un valor para industria de $ 0,30 la manzana y de $ 0,15 la pera.  Preiss recordó que aunque haya una mejora en los precios de la fruta que va a la industria los productores no lo van a llegar a percibir este año debido a que el 70% de la pera y la manzana que va  a las fábricas de jugos se coloca antes de Semana Santa.

(Fuente: Prensa Secretaria de Fruticultura)

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