La Cascada: doña María defiende su gestión en la toma

La mujer niega que se vendan terrenos.

La referente de la toma La Cascada, María Alejandra Espinoza, aclaró distintos aspectos de su actividad y su labor en el asentamiento, negando por completo que se hayan vendido terrenos para asentarse en el lugar. Sostuvo que lo único que se les cobró a las familias para acceder a una parcela es que paguen, por única vez, la suma de 3030 pesos para la instalación de los servicios de luz y agua y por el cerco que rodea por seguridad el perímetro del sector, al que solo se accede por un portón cerrado con llave. Además, dijo que “nunca se quedó con plata” y que fue otra persona quien manejó la tesorería de la junta vecinal.

La dirigente aseguró que habría sido alguien llamado Fabián Vidal quien se propuso, en compañía de una mujer de apellido Montenegro y un tal Richard, cobrar por los lotes del lugar. Eso fue hace dos años y en ese entonces fijó cuotas de 2000 pesos a pagar durante 10 años. A Espinoza le llamó la atención que una vez Vidal apareciera en compañía del fiscal Gustavo Herrera.

Indicó que con su marido llevan 13 años en las tierras del asentamiento y dijo que tiene 10 hijos, uno de ellos fallecido, y varios nietos. “Por seguridad, porque nos robaban a todos”, según expresó, en su momento echó a personas que se habían asentado, y fue categórica: “No tengo nada contra los paraguayos, pero muchos tienen mala fama, como los de la toma que llaman de los paraguayos”.

Hay vecinos que temen que todo termine en tragedia

La situación en la toma La Cascada, ubicada en cercanías al paraje Lalor, sigue subiendo en tensión. Doña María y su familia manejan el lugar a su antojo según denuncian los propios vecinos, quienes aseguran que en los últimos días aumentó notoriamente el grado de violencia con el que se manejan.

Dicen que la familia regentea el barrio como si fuese de su propiedad, mientras que ellos se defienden aclarando que no venden ningún terreno y se vanaglorian de no permitir el ingreso de paraguayos “por cuestiones de seguridad”. En el medio, ya hay una investigación judicial en curso.

Mientras tanto, varias familias que viven en ese asentamiento, ubicado en cercanías al paraje Lalor, aseguran estar atravesando momentos de suma tensión.

Nadie quiere salir a dar su nombre y mucho menos poner la cara, pero los vecinos admiten que la situación es compleja y la violencia que observan por estas horas los atemoriza. “Todo va a terminal mal. Esta gente se maneja así, como patoteros. Toda la familia es igual, hasta los nenitos, a quienes les enseñan a manejarse de esa manera”, contó una mujer a LM Cipolletti.

El proceder violento e intimidatorio de doña María y sus secuaces quedó evidenciado hace unos días a través de un video que ellos mismos presentaron para tratar de defenderse. En el barrio actualmente viven tan sólo ocho familias, algunas de las cuales teman por su vida. “Nos ven todo el día, saben a qué hora estamos, a qué hora no”, indicaron.

Embed

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario