Irá preso por amenazar por SMS
Un delincuente que había cambiado los robos por los delitos telefónicos sumó nuevas condenas por extorsionar a comerciantes. Acorralado por las evidencias, admitió ante la Cámara Primera tres hechos contra una misma víctima a la que reclamaba dinero por SMS para no lastimarlo.
El condenado, Raúl Maureira, ya cumplía penas por asaltos y secuestros virtuales y esta semana recibió una condena de seis años de prisión por la seguidilla de extorsiones. Su defensa pidió un juicio abreviado, en el que a cambio de la confesión de los hechos recibió una pena más leve a la que habría solicitado la Fiscalía en un debate más extenso.
La increíble seguidilla de extorsiones ocurrió en abril de 2012. En apenas 21 días, Maureira intimidó tres veces a un vecino, pidiéndole dinero a cambio de no matarlo, a él o su familia. En los dos primeros hechos logró apoderarse de dinero. Mientras que la tercera vez la víctima ya había encontrado la forma de salir de su pesadilla. Había advertido a la Policía, que esperó que volviese a actuar para atraparlo.
Los dos primeros delitos le habían reportado $13.500, de los que se apoderó con ayuda de cómplices, una mujer no identificada y un menor de edad.
Confiado en que podría continuar atormentando al vecino, el 26 de abril de 2012 lo llamó telefónicamente en reiteradas oportunidades, con las mismas amenazas y reclamos, pero el operativo para encontrarlo ya estaba armado.
Antecedentes
Maureira sumó así una nueva condena judicial. Quizás por sus antecedentes (está preso en Roca por robo y tiene una sentencia pendiente por un secuestro virtual), cambió la estrategia que había seguido en los otros juicios, en los que había negado los hechos.
Por caso, aún recurre una condena por haber intentado un secuestro virtual desde la cárcel de Roca. Desde prisión, usando un celular, había enviado al dueño de una grúa a Valle Medio y llamó a sus familiares para decirles que lo tenía cautivo. El truco no resultó: no sólo no le pagaron el rescate, sino que se pudo establecer su identidad.
EN TRES PASOS
La pesadilla de un vecino cipoleño
1- El 5 de abril de 2012, Maureira le envió un SMS en el que le reclamaba $50.000 “o voy y te pego un tiro”. Cobró $3500.
2- El 24 de abril volvieron las amenazas. Le pidió $30.000 para no “reventar” a su familia. Le entregaron $10.000.
3- Dos días más tarde, Maureira volvió a contactar al vecino, cuya identidad fue preservada. Le reclamó dinero varias veces, pero la Policía ya había sido alertada y frustró la entrega del dinero.
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